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Reflexiones sobre el camino recto inspiradas por los alaridos de un clan gitano

#0 Tres ideas:

1. No eres padre. Apuesto por ello. No quiero construir un ad-hominen, ni levantar una falacia de autoridad, simplemente, sin acritud, creo que lo planteas todo de una forma muy platónica.

2. Quién debería pensar sobre la paternidad y la maternidad, no lo hace. Y quién piensa en ello, no lo necesita.

3. Por mucho que pienses, por mucho que planifiques, nada te prepara para ser padre/madre y nada te prepara para el futuro. Da igual los libros que leas, lo que te cuenten o lo que creas que va a suceder. Pasará lo que tenga que pasar y tú harás lo que puedas para que sea lo mejor posible.

Vivimos en la sociedad del futuro que nunca llega. Todo se pospone, todo se planifica, nunca es el momento. Mientras la vida se escurre entre nuestros dedos. Me pregunto a quién beneficia esto, no a nosotros, seguro.

Al final, cuando deberíamos tener hijos, estudiamos, viajamos y nos realizamos como jóvenes aunque sobradamente preparados, cuando deberíamos tenerlos criados, trabajamos de sol a sol, y cuando vamos a tenerlos, no podemos.
#51 Supongo que varios coincidimos en la 2 y posiblemente parcialmente en la 3.

La 3 es cuestión de buscar un equilibrio entre el propio autoconocimiento y el mejorar la visión del mundo y lo que pinta cada uno en él. De otro modo, creo yo, la vida también se te escurre. O el vivir, más que el sobrevivir e ir cumpliendo con algunos objetivos que no se tienen del todo claros. Cuando eso está claro y se tiene claridad y una cierta paz (y mejor para uno mismo dedicarle tiempo antes que después) es cuando, en mi opinión, uno puede pensar en crear otra vida.

Tampoco tengo hijos, antes de recibir la obvia valoración número 1. Pero obviamente tengo padres y puedo analizar los errores que han cometido por no estar claramente preparados. Y su falta de preparación (y no por falta de tiempo, como indicas en el punto 3; sino por falta de interés en el autodescubrimiento y mejora de la forma de ser de uno y una reevaluación de sus prioridades) me ha impactado muy negativamente. Como a tantos otros, supongo. Yo no querría algo así para unos potenciales hijos.
#72 Es verdad que hay padres buenos, regulares y malos. También es verdad que no hay padres perfectos.

Creo que una mayoría aspiramos a ser buenos padres, amamos a nuestros hijos y los colocamos en el centro de nuestra vida. También nos equivocamos, posiblemente cada día, unas veces en trivialidades, otras en cosas importantes, y vivimos con ello. Debemos hacerlo y debemos permitir que el tiempo lo promedie, deseando siempre que los aciertos sean más que los errores.

Y sí, hay gente que no debería tener hijos. El problema de este juego es que probablemente yo para ellos tampoco debería tenerlos. Peligroso.
#100 > Creo que una mayoría aspiramos a ser buenos padres, amamos a nuestros hijos y los colocamos en el centro de nuestra vida

Desde luego, eso no lo dudo. Incluso afirmo que padres que considero que han sido malos para sus hijos lo hicieron con la mejor de las intenciones. Como dicen en inglés: "el infierno está empedrado de buenas intenciones".

Está claro que todos fallamos y hay que aceptarlo. Somos humanos, o seres vivos, para lo que valga. Hay que aspirar a ser buenos padres y reevaluar periódicamente los propios conceptos sobre lo "bueno" y poniendo efectivamente el interés del hijo en el punto de mira, sobre todo mientras no esté formado para actuar por su cuenta. Las herramientas que uno le pueda dar para ser alguien que pueda aguantar los embates de la vida son clave.

> Y sí, hay gente que no debería tener hijos. El problema de este juego es que probablemente yo para ellos tampoco debería tenerlos. Peligroso.

Sí. Toda afirmación de este estilo puede ser un arma de doble filo. Por eso lo que hay que "exigir" es evaluar si uno está "bien" y le puede dar una base adecuada al hijo, tanto emocional por su propio bien en el futuro como de educación para poder convivir decentemente con el resto.

menéame