EDICIóN GENERAL

El (verdadero) problema de la educación en España

Lo más importante, al final:

A mi Departamento ha llegado una circular de la Inspección educativa donde se nos preguntan dos cosas: por qué hay un porcentaje tan alto de alumnos suspendidos en 1.º de la ESO y qué medidas vamos a tomar para solucionarlo.

La primera pregunta se responde sola, y hace treinta años a nadie se le habría ocurrido hacerla (todo el mundo sabía por qué se suspende una asignatura: por no estudiar lo suficiente). Los alumnos no han alcanzado los objetivos previstos. En otras palabras: no han aprendido a hacer la O con un canuto.

La segunda también ha sido fácil de responder: vamos a seguir haciendo lo que hacemos. [....] Nos llegará otra carta, seguramente, pidiéndonos un informe más pormenorizado. Hasta que al final hagamos lo que, subrepticiamente, nos están pidiendo: aprobad al 80% de los alumnos por la cara, aunque sean analfabetos, para que nos salgan las estadísticas más bonitas, y dejaremos de pediros papeles como si fueseis burócratas en lugar de profesores. En cuanto no suspendáis a nadie, os dejaremos aprovechar vuestras horas de trabajo para dar clases y no para rellenar estúpidos papelitos.

De una cosa sí estoy absolutamente seguro: ningún padre en todo lo ancho y largo de este país, y quizás de ninguno, ha recibido una carta de la Inspección educativa donde aparezca la frase: «Su hijo ha suspendido el 60% de las asignaturas del último trimestre. ¿Por qué cree que ha pasado eso? ¿Y qué medidas piensa tomar para solucionarlo?»

menéame