EDICIóN GENERAL

Islandia aumentó tres meses la baja de paternidad. Sin saberlo, logró reducir los divorcios

#67 O no.
Es verdad que tener un hijo te cambia, cambia tus prioridades, tu forma de ver las cosas. Lo que antes no te importaba en absoluto puede empezar a ser una cuestión vital, y lo que antes era crucial deja de tener la más mínima importancia.
Nadie sabe lo que es tener un hijo hasta que llega (y no, no hablo de saber que supone sacrificios, sino de un cambio más profundo y visceral. De tener una parte de ti que no eres tú), así que es difícil saber cómo vais a cambiar.

Y si ambas partes no se enfocan igual, pues puede haber roces, más o menos graves, más o menos salvables.
Incluso aunque antes, tal y como érais ambos, funcionáseis juntos estupendamente.

Eso por no hablar de la cantidad de cuestiones relacionadas con la crianza donde pueden aparecer discrepancias.
Cada uno suele dar por sentado que en lo que se h a criado es "lo normal" y "lo correcto". Y aunque se hable antes de tener hijos sobre modelos de crianza, hay un montón de detalles que no se hablan porque no se repara en ellos hasta que llegan.
Por ejemplo ¿Cuánto tiempo va a darle pecho la madre? ¿cuándo deben los niños dormir solos en su cuarto? ¿Es correcto besar a los niños en la boca? (no te separas por una sola de estas cuestiones, pero prueba a unir varias y tener a familiares opinando también).

En fin, que no necesariamente el problema es que antes no funcionarán como pareja.
Es que las relaciones cambian mucho con la llegada de los hijos. El estrés y las frustraciones aumentan. Pueden aparecer roces tontos que compliquen las cosas. La falta de tiempo y las exigencias de la paternidad hacen que a veces nos olvidemos de las necesidades de la relación (pasar tiempo juntos sin niños, buscar espacios para la intimidad).
Y como no se sepan llevar todos los problemas, dinamita cualquier relación.
#94 doy fe: la vida que tienes después de tener hijos no tiene ya prácticamente nada que ver con la que tenías antes. Personalmente me parece de lo más precioso que tiene la vida cuando ambos se adaptan y cambian en sintonía
(es san valentín, un poco de pasteleo no pasa nada); pero no siempre es así.
#139 En vuestro caso. Tu hablas de tu caso.
Como dice #138, cuando ambos se adaptan y cambian en sintonía es maravilloso.

Pero a veces eso no sucede (o no sucede al mismo tiempo).

Lo que sí me resulta difícil de creer es que no hayan cambiado vuestras prioridades, cuando sin hijos llevas una vida centrada en ti (teniendo en cuenta a tu familia. pareja, amigos y tal, pero tú como centro de tu vida) y al llegar los hijos, tú mismo pasas a un segundo plano y, especialmemte el primer año, todo orbita alrededor de ellos.
#94 En cierta forma niego la mayor. Obviamente te cambia la vida, pero en nuestro caso no ha supuesto un cambio extremadamente radical como planteas.

Ni cambia mucho nuestras prioridades.

Hemos eliminado muchas aficiones, obviamente. Mi mujer ha cambiado de trabajo por otro que le pilla más cerca de casa. Yo he tenido que comenzar a trabajar de noche o de madrugada por la mañana para poder rematar el trabajo pendiente...

Y eso que el pequeño es un culo inquieto que no para quieto ni puede estar sin alguien pendiente de él más de cinco minutos. Los niños más o menos normales a su edad son más tranquilos. Y si tienes un niño tranquilito... se pasa medio día a su rollo.

Obviamente el primer mes fue bastante malo. Y el segundo y tercero no precisamente buenos, pero en ningún momento, jamás, hemos estado remotamente cerca de separarnos.

Por eso, si nosotros que somos una pareja normal, con un hijo que es un demonio, no hemos tenido crisis de este calibre... tiendo a pensar más como #71

menéame