EDICIóN GENERAL

¡Callad y dejad a la árbitra tranquila de una vez!

Joder que nivel! Un chaval de 11 años poniendo cordura entre unos padres/madres descerebrados que van al futbol a desahogar sus frustraciones. Prohibir el acceso a los padres/madres a los partidos de sus retoños y punto pelota.
#3 Prohibir el acceso a los padres/madres a los partidos de sus retoños y punto pelota.

Cuidao que a mi casi me crucifican por decir eso xD Aun que la mejor opción más que no dejarles entrar es multarles y luego expulsarles.
#3 #5 +1 a ustedes dos.
Expulsar y no dejar entra a los partidos a los padres que no se comporten como personas civilizadas es de lo mejor que se le puede hacer a los niños en cuanto a su educación. Hacerles entender que, incluso en los adultos, las faltas de respeto no se toleran.
#3 Bueno el tema de la violencia en el fútbol tambien se ve en las aficiones cuando quedan para pegarse, o incluso alguna muerte por ahogamiento o apuñalamiento.
Lo mejor es prohibir el fútbol entero y ya. Fuera la venta de entradas, las retransmisiones y las peñas...
...la otra opción es la lógica: En ambos casos castigar a los culpables.

Digo lo mismo que hace poco: Yo iba a ver a mis hermanos pequeños jugar al futbol. Por qué tengo yo que ver prohibida mi entrada por las acciones de un tercero?? Castigadlo a el. Vamos digo yo.
#3 Esto no es nuevo, aunque me alegro de que se esté empezando a criticar.

Cuando era un enano era normal juntar uno o varios equipos de futbol sala entre los chavales del barrio y apuntarnos a pequeños torneos de fin de semana. Los equipos que jugábamos ibamos a divertirnos, y no solía haber problemas entre nosotros (hasta los 14-15 años más o menos, a partir de esa edad ya se notaba el aumento de la competitividad y la agresividad, una pena), pero el público formado por padres y gente "que pasaba por allí" (viejos y adolescentes aburridos sobre todo) era lo peor.

Muchos dejamos de apuntarnos, algunos porque nuestros padres ya no nos dejaban, precisamente por las broncas y peleas que se formaban. No solían llegar a las manos, sólo gritos, insultos y amenazas, pero alguna vez si que hubo pelea e incluso entrar en el campo. Lo que nunca vi fue que llegaran a agredir a un árbitro que no era más que un chaval de 15 o 16 años, aunque no puedo asegurar que nunca pasara.

En los únicos torneos en los que nunca pasaba nada eran los que se jugaban en los colegios, en los que el único público que había eran los chavales y los profesores que estaban controlando.

menéame