EDICIóN GENERAL

El derecho a la luz de las estrellas (y a la oscuridad)

En mi pueblo, que nunca hay nadie, la diputación no nos deja apagar las farolas por la noche. Tienen que estar toda la noche encendidas por una ley absurda. Ni siquiera nos dejan poner unos pulsadores para poder encenderlas las dos veces al año que se pueda necesitar luz a las tantas... Es abdurdo.

menéame