EDICIóN GENERAL

El dragón de la pared: un animal tan fascinante como beneficioso

Adoro estos bichos aunque reconozco que me dan algo de repelús.
De pequeño, en mi casa creció una que mi hermana de forma cariñosa le puso el nombre de cocodrilo, debido al tamaño que llegó a tener.

La de sustos que me daba el bicho cuando se metía bajo el cubo que dejábamos al revés colgando del grifo de la terraza.

Jamás se le hizo ningún daño. Solo la molestabamos un poco cuando se ponía en la mosquitera de la cocina, para reírnos. Le hacíamos la puñeta tocándole en la barriga.

Se asustaba ella más que nosotros.
Creo que era un macho, porque dejamos de verla después de unos años y jamás vimos pequeñitas.

menéame