EDICIóN GENERAL

Las brujas de Zugarramurdi no eran brujas

Nota para despistados: el meneo trata de que, contrariamente a la creencia popular, la Inquisición española fue un reducto de racionalidad dentro de un mar de ignorancia y superchería. De hecho, la Inquisición siempre estuvo mucho más centrada en censurar errores doctrinales dentro del catolicismo y en la discusión de temas teológicamente sensibles a raíz del gran número de órdenes, escuelas y doctrinas heresiarcas que iban surgiendo que no en dirimir asuntos del populacho.

Otro gran mito es el del oscurantismo español tardomedieval y barroco frente a la Lux que iba desparramándose por el resto de Europa en la misma época. Ejemplo palmario que lo desmonta fue el de nuestro ilustre Padre Feijoo, que en su Teatro Crítico se mofa del racionalismo cartesiano (frente al espinosiano y neoescolástico) como de una suerte de añagaza destinada a enmendar la enorme ignorancia de los franceses y bárbaros alemanes que ya se había enmendado en España gracias a la escolástica y la mismísima Inquisición.

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