EDICIóN GENERAL

Los trágicos datos de la investigación en España: somos el país que más ha recortado y hay 90.000 empleos menos

#28 Hay que entender que no todas las áreas de investigación son la tuya, y en muchas no se pueden tener patentes en explotación.
#42 Las patentes en explotación son un ejemplo, no la única forma de explotación comercial de los resultados de una investigación. Y todas las áreas, absolutamente todas tienen alguna forma de explotación comercial (repito, no necesariamente las patentes, que eran sólo un ejemplo).

Supongo que el mayor problema es el cambio de mentalidad: Lo que se llama «ciencia básica» generalmente requiere más tiempo y no garantiza que sus resultados sean comercialmente explotables, aunque sean de gran relevancia para el área en particular. El truco, que es el que se lleva a cabo en los lugares que conozco que no dependen exclusivamente de subvenciones, es encontrar la forma de relacionar la «ciencia básica» con otras labores de investigación más fácilmente explotables. Dicho de otra forma: crear un flujo económico desde la investigación digamos «rentable» a la investigación no tan «rentable» (pero igualmente necesaria).

Supongo de nuevo que ese esfuerzo, que no es fácil, se ve perjudicado porque los incentivos para realizarlo no existen. De hecho existen los contrarios. Y evidentemente si se incentiva otro tipo de comportamiento, no se puede esperar otra cosa.

Pero bueno, supongo que el problema seguirá siendo que no hay suficientes subvenciones, sin importar de dónde sale ese dinero. Supongo que ese clásico «i» de innovación del clásico «I+D+i» no debe ser tan importante. :-P
#42 #35 Quisiera añadir a ambos un ejemplo de hace muchos años, de una gran institución europea que se dedica al mundo de la investigación.

Esta institución realiza tanto investigación en «ciencia base» como investigación aplicada.

Pues bien, hace muchos años, realizando «ciencia base» se vieron en la necesidad de desarrollar una serie de herramientas que les permitieran precisamente llevar a cabo esa «ciencia base». Dichas herramientas no existían con antelación (de ahí la necesidad de desarrollarlas). Y como resultado de ese esfuerzo decidieron explotar comercialmente las herramientas creadas.

Esas herramientas no eran el objetivo de su investigación, ni eran el resultado directo de una investigación en «ciencia base». Fueron el resultado de una necesidad, y sirvieron para generar un flujo entrante de dinero que les permitía seguir financiando precisamente esa «ciencia base».

Esa institución es hoy una de las grandes industrias de su sector (nada que ver con la tecnología, mucho que ver con la salud). Los resultados directos de sus investigaciones no son patentables (afortunadamente, por aquello a lo que se dedican). Pero sí lo son los procesos y las herramientas que desarrollan y mejoran constantemente para seguir realizando su «ciencia base».

A lo largo de mi corta carrera como investigador lo que sí he podido comprobar es que existe un absoluto desconocimiento por las formas en las que se pueden explotar los resultados, directos e indirectos, de una investigación.

En mi experiencia (repito que no puedo hablar por la de otros) es cada investigador (o cada grupo o centro) el que tiene que realizar el esfuerzo de informarse de qué y cómo se podría explotar un resultado (directo o indirecto) de su investigación, y en su caso dedicar un tiempo extra (nada corto ni sencillo) a realizar todos los pasos, muchas veces tropezando al carecer de guía hasta que se alcanza el conocimiento suficiente y necesario.

Existen cada vez más departamentos y servicios que asesoran a los investigadores... que lo solicitan. Y muchas veces es tal el desconocimiento mutuo y el proceso es tan lento y requiere tanto esfuerzo que dado que no se valora el resultado en los indicadores de calidad investigadora, aquellos que lo intentan y quieren seguir dedicándose a la investigación acaban por dejar de intentar esa explotación.

Por eso insisto en que lo que hace falta es un cambio de mentalidad en los criterios de evaluación. Sí, hay que seguir valorando las publicaciones (y empezar a centrarse más en la calidad de la publicación en sí misma que en la del medio en la que se publica). Sí hay que seguir fomentando la «ciencia base». Pero también hace falta empezar a reconocer el esfuerzo de quienes intentan además crear nuevos flujos económicos de financiación de la investigación.

No puede ser que se valore más a quien ha publicado 40 artículos en medios de alto impacto y nada más que a quien ha publicado sólo 20, pero además tiene 5 patentes en explotación, 2 de ellas generando suficientes ingresos como para mantener al menos a una persona de apoyo (un administrativo o gestor) para descargar a los investigadores de tareas ajenas a la propia investigación.

Pero bueno, esto es sólo una opinión personal, basada en la propia experiencia.

menéame