EDICIóN GENERAL

Los trágicos datos de la investigación en España: somos el país que más ha recortado y hay 90.000 empleos menos

Lo dije hace algún tiempo por aquí, cuando surgió el tema de los baremos que se siguen para evaluar a los candidatos a catedráticos, y lo vuelvo a repetir: es lo que ocurre cuando se valora usando indicadores que no potencian la transferencia de resultados de la investigación.

Por ejemplo, en mi caso se valora mucho más un artículo publicado en el primer cuartil que una patente en explotación. ¿Y qué tiene eso que ver con el empleo? ¡Mucho!

Con un artículo publicado en el primer cuartil no recibo ningún ingreso. Al contrario, muchos medios incluso nos exigen un pago para publicar (o para que la publicación sea accesible abiertamente). Es decir, necesito que haya un fondo que no sólo me financie mi trabajo como investigador, sino que además me cubra los gastos de publicaciones (entre otros).

Por supuesto eso se logra con proyectos financiados con fondos públicos (vamos, subvenciones), que... ¡casualmente valoran el número de publicaciones de las instituciones académicas participantes y el factor de impacto de las publicaciones (que el de los artículos no importa que sea nulo, la verdad)!

Esto lleva a que cuando se recortan esos fondos, por los motivos que sean, cuando se acaba un proyecto, no hay forma de seguir financiando a los investigadores que participaban en él.

Sin embargo una patente en explotación, por el hecho de estar en explotación reporta unos ingresos. Que sí, no van a ser suficientes para financiar a un grupo de investigación, o al menos a un investigador en particular. Al menos no va a ser lo común. Pero sí va a reportar eso, unos ingresos extras que podrían destinarse precisamente a estabilizar los contratos de los investigadores.

Eso es sólo el primer paso, por supuesto. ¿Cómo creéis que se financian otros grupos de investigación fuera de España? ¿Solo a base de subvenciones? ¡Va a ser que no!

No he conocido grupo académico de investigación en Europa que no intente comercializar sus resultados de una forma u otra. Por supuesto divulgan y publican sus resultados, ya que sigue siendo una parte fundamental de la actividad científica. Pero saben, han aprendido, que si quieren tener estabilidad, además hay que explotar los resultados de alguna forma.

Así ocurre, que mientras en España se fomenta publicar cuanto más mejor, en otros grupos fuera de España con los que he trabajado ya se considera mucho publicar un artículo al año sobre un trabajo de investigación. Siempre me preguntan ¿cómo sacáis material para tantos artículos? Pues no es que lo saquemos, es que necesitamos sacarlo para ser bien valorados... y al final la necesidad crea el medio. Si hay que sacar más material, se saca, como sea.

¿Sabéis lo que nos dijo mi jefe hace un par de semanas tras recibir un toque de atención de sus superiores por nuestros «escasos resultados de investigación del año pasado» (traducido: bajo número de publicaciones y de tesis leídas)? Que el que quiera «explotar comercialmente» los resultados de la investigación se ha equivocado de trabajo. Que aquí se nos pide que publiquemos, que eso es lo que se nos va a valorar, y lo único (o casi lo único) que se va a tener en cuenta si queremos optar posteriormente a una plaza.

Por eso aquí no se verá nunca un Google, pese a que talento para ello hay y sobra (de hecho mucho del talento actual de Google sale de España). Y digo un Google porque precisamente Google surgió como un proyecto de investigación de una universidad. Podría usar cualquier otro ejemplo de cualquier otra área.

Por ejemplo, en mi antiguo centro de investigación hay un grupo que está trabajando en una tecnología que mejoraría sensiblemente la calidad de las intervenciones quirúrgicas sobre tumores cancerígenos. En breve, que es cuando se cierra el proyecto, es posible que se les mencione en algún medio. Harán las publicaciones que se les pidan para poder mantener el reconocimiento del grupo y poder optar a subvenciones. Pero nada de patentar la tecnología desarrollada, ni de comercializarla. Eso no se les va a valorar, y por tanto será un esfuerzo vano.

En fin...

Quedaros con eso: si para mantener una actividad se me evalúa con un indicador, ¿qué creéis que voy a hacer? ¿Esforzarme en cumplir el indicador, o en hacer otra cosa que no entre en el indicador, aunque pudiera ser más provechosa?
#28 En mi área fuera de España publican mucho más. Eso de que fuera se publica menos porque están haciendo patentes NO ocurre.

Y al menos en Europa lo que pasa es que el montante de las subvenciones es mucho mayor que en España. He visto proyectos regionales que pagan mucho más que nacionales españoles.
#35 Como de costumbre cada uno hablamos de lo que conocemos. Hablar de lo que desconocemos carece de sentido.

En Europa, que es precisamente donde se ubican los proyectos en los que he trabajado, es precisamente donde me he encontrado ese comportamiento que he descrito. ¿Hay países y entidades de investigación que no funcionan así? ¡Seguro! Las preguntas deberían ser, ¿les va significativamente mejor que en España? En caso afirmativo, ¿cuál es la diferencia para que les vaya mejor? En caso negativo, ¿por qué ponerles de ejemplo?

No sé cuál será tu experiencia, pero como decía antes sí sé cuál es la mía, y de ella es de la que voy a hablar.

En España, en mi grupo de investigación, se nos exige al menos dos publicaciones anuales que al menos estén en el segundo cuartil. Dos publicaciones por investigador. Y no cuentan como dos publicaciones por investigador que dos investigadores sean coautores de dos publicaciones. En ese caso deberían hacer al menos otras dos publicaciones más, porque la cantidad es al menos dos publicaciones por investigador.

En Holanda, por ejemplo, con la gente con la que he trabajado requieren al menos una publicación como resultado de un proyecto de investigación. Por supuesto que si pueden publican más, pero esa es la exigencia. Insisto, al menos con la gente con la que he trabajado (tres universidades y un gran centro de investigación). Y las entidades con las que he trabajado, sin excepción, tienen como objetivo adicional la explotación comercial (no sólo a través de patentes) de los resultados de sus proyectos de investigación. Parte de lo que se saca como beneficios se destina a la financiación de la llamada «ciencia básica».

En Suecia ocurre parecido. No hay exigencia de publicación anual, pero sí por proyecto. Y sin excepción, todos con quienes he trabajado buscan la forma de explotar comercialmente los resultados de lo que investigan (repito, no sólo a través de patentes, que eran sólo un ejemplo).

Lo mismo te puedo decir de Noruega, Finlandia e incluso Italia, aunque en esta última aun persiste un modelo similar al español.

En Francia, por ejemplo, no he encontrado una situación parecida. De hecho su modelo es muy español (o tal vez debería decir que el modelo español es muy francés). Y quizás por eso su situación es similar.

Como decía, esta es mi experiencia, y por tanto de la única que hablo.

¿Es posible que haya otros países donde el funcionamiento sea diferente? ¡Por supuesto! La pregunta es si el resultado es diferente al español, y si lo es, en el caso de que sea mejor, analizar cuál es la diferencia para ver si se puede extrapolar su situación a la nuestra.

¿Es posible que en los países mencionados haya grupos y entidades de investigación que funcionen de forma diferente a la descrita, y más parecida al modelo español? De nuevo debo decir que por supuesto. Y de nuevo debo decir que en ese caso habría que saber si su situación particular es mejor, peor o similar al del resto de la investigación en sus respectivos países, y en caso de que sea mejor o similar y el resultado global sea mejor que en el modelo español analizar cuál puede ser la diferencia y cómo extrapolar su situación a la nuestra.

Lo que no se puede hacer es, como de costumbre, contentarse con decir que «esto son castañas» y esperar a que aparezca una solución mágica.

Si queremos que haya dinero para pagar investigadores, tiene que existir una fuente para ese dinero.

Si dependemos única y exclusivamente de las subvenciones, tenemos que entender de dónde sale ese dinero. Tenemos que entender que para que pueda haber subvenciones suficientes tiene que haber recaudación impositiva suficiente. Y para que exista recaudación impositiva suficiente las industrias del país tienen que generar suficientes beneficios (porque no se puede sacar todo sólo de los ciudadanos particulares). Y tenemos que aceptar que una forma de que las industrias del país aumenten sus beneficios es precisamente mediante una innovación que aproveche los resultados de las investigaciones, y que por lo tanto se dé desde la explotación comercial de dichos resultados, ya sea directamente (por explotación directa de los propios investigadores) o indirectamente (por transferencia de los resultados de investigación, siendo las patentes una forma de transferencia, pero no la única).
#42 #35 Quisiera añadir a ambos un ejemplo de hace muchos años, de una gran institución europea que se dedica al mundo de la investigación.

Esta institución realiza tanto investigación en «ciencia base» como investigación aplicada.

Pues bien, hace muchos años, realizando «ciencia base» se vieron en la necesidad de desarrollar una serie de herramientas que les permitieran precisamente llevar a cabo esa «ciencia base». Dichas herramientas no existían con antelación (de ahí la necesidad de desarrollarlas). Y como resultado de ese esfuerzo decidieron explotar comercialmente las herramientas creadas.

Esas herramientas no eran el objetivo de su investigación, ni eran el resultado directo de una investigación en «ciencia base». Fueron el resultado de una necesidad, y sirvieron para generar un flujo entrante de dinero que les permitía seguir financiando precisamente esa «ciencia base».

Esa institución es hoy una de las grandes industrias de su sector (nada que ver con la tecnología, mucho que ver con la salud). Los resultados directos de sus investigaciones no son patentables (afortunadamente, por aquello a lo que se dedican). Pero sí lo son los procesos y las herramientas que desarrollan y mejoran constantemente para seguir realizando su «ciencia base».

A lo largo de mi corta carrera como investigador lo que sí he podido comprobar es que existe un absoluto desconocimiento por las formas en las que se pueden explotar los resultados, directos e indirectos, de una investigación.

En mi experiencia (repito que no puedo hablar por la de otros) es cada investigador (o cada grupo o centro) el que tiene que realizar el esfuerzo de informarse de qué y cómo se podría explotar un resultado (directo o indirecto) de su investigación, y en su caso dedicar un tiempo extra (nada corto ni sencillo) a realizar todos los pasos, muchas veces tropezando al carecer de guía hasta que se alcanza el conocimiento suficiente y necesario.

Existen cada vez más departamentos y servicios que asesoran a los investigadores... que lo solicitan. Y muchas veces es tal el desconocimiento mutuo y el proceso es tan lento y requiere tanto esfuerzo que dado que no se valora el resultado en los indicadores de calidad investigadora, aquellos que lo intentan y quieren seguir dedicándose a la investigación acaban por dejar de intentar esa explotación.

Por eso insisto en que lo que hace falta es un cambio de mentalidad en los criterios de evaluación. Sí, hay que seguir valorando las publicaciones (y empezar a centrarse más en la calidad de la publicación en sí misma que en la del medio en la que se publica). Sí hay que seguir fomentando la «ciencia base». Pero también hace falta empezar a reconocer el esfuerzo de quienes intentan además crear nuevos flujos económicos de financiación de la investigación.

No puede ser que se valore más a quien ha publicado 40 artículos en medios de alto impacto y nada más que a quien ha publicado sólo 20, pero además tiene 5 patentes en explotación, 2 de ellas generando suficientes ingresos como para mantener al menos a una persona de apoyo (un administrativo o gestor) para descargar a los investigadores de tareas ajenas a la propia investigación.

Pero bueno, esto es sólo una opinión personal, basada en la propia experiencia.
#28 Hay que entender que no todas las áreas de investigación son la tuya, y en muchas no se pueden tener patentes en explotación.
#42 Las patentes en explotación son un ejemplo, no la única forma de explotación comercial de los resultados de una investigación. Y todas las áreas, absolutamente todas tienen alguna forma de explotación comercial (repito, no necesariamente las patentes, que eran sólo un ejemplo).

Supongo que el mayor problema es el cambio de mentalidad: Lo que se llama «ciencia básica» generalmente requiere más tiempo y no garantiza que sus resultados sean comercialmente explotables, aunque sean de gran relevancia para el área en particular. El truco, que es el que se lleva a cabo en los lugares que conozco que no dependen exclusivamente de subvenciones, es encontrar la forma de relacionar la «ciencia básica» con otras labores de investigación más fácilmente explotables. Dicho de otra forma: crear un flujo económico desde la investigación digamos «rentable» a la investigación no tan «rentable» (pero igualmente necesaria).

Supongo de nuevo que ese esfuerzo, que no es fácil, se ve perjudicado porque los incentivos para realizarlo no existen. De hecho existen los contrarios. Y evidentemente si se incentiva otro tipo de comportamiento, no se puede esperar otra cosa.

Pero bueno, supongo que el problema seguirá siendo que no hay suficientes subvenciones, sin importar de dónde sale ese dinero. Supongo que ese clásico «i» de innovación del clásico «I+D+i» no debe ser tan importante. :-P

menéame