EDICIóN GENERAL

Joseph Lister, el hombre que esterilizó la cirugía

Lister se basó en los descubrimientos de Pasteur, pero a mí me gusta más la historia de Sammelweis, que fomentó "a ciegas", a base de observación, la desinfección en quirófanos de maternidad, salvando la vida a no se sabe cuántas mujeres. Digo a ciegas porque en ese momento no había conocimiento acerca de cómo se transmitían las enfermedades. De hecho, ni él sabía explicar por qué su método funcionaba tan bien.
es.m.wikipedia.org/wiki/Ignác_Semmelweis
#5 De hecho lo que practicaba era el lavado de manos no la desinfección de los quirófanos.
El pobre acabo en un manicomio en parte por su teoría que nadie quiso aceptar hasta mucho tiempo después...
Un buen observador, sí señor!
#6. En realidad era una asepsia con hipoclorito cálcico también del instrumental y de cualquier material que fuera a estar en contacto con las pacientes.
La historia del final de su carrera profesional es truculenta y tope injusta, pobre diablo...
#12 No sabía que también lo hacía con el instrumental! Pero tiene sentido claro! Muchas gracias!
#12 Hoy en día, si alguien demuestra que algo funciona - aunque no se sepa el cómo -, ya tiene mérito.
Lo mismo si es capaz de demostrar que algo provoca algún daño.
Aunque persiste el problema de que hay grupos poderosos interesados en desacreditar los hallazgos empíricos que los afecten.

Ahora, el conocimiento acumulado - devenido en norma - y el simple sentido común hace que los médicos procedan a un buen lavado de manos después de examinar cada paciente, incluso a desinfectar sus instrumentos de examen - como el fonendoscopio - y otros de trabajo - teclados, mouse, etc. -.
Hasta se puede hacer buenos negocios con antisépticos, equipos de esterilización y materiales desechables.
#15. Todo eso sirve de poco cuando ves que no se retiran joyas o el propio reloj de pulsera durante todo el turno. O andan manipulando una tableta o el teléfono que va al bolsillo entre visita y visita. Los puños de la bata son otro vector.
Algún artículo he leído sobre infecciones hospitalarias y el caso omiso a recomendaciones tan básicas. Una cochinada...
#5 . Tiene tela lo que hemos avanzado en poco más de un siglo. Aterroriza leer lo que ocurría por entonces; parturientas suplicando y finalmente optando por parir en casa o en la calle, si no eran admitidas en la Clínica Segunda, la que dirigía Semmelwais.
El estudio de esos casos le reafirmó en sus tesis, pues tenían tasas de supervivencia mucho más altas que en la Clínica Primera (allí literalmente las llevaban a un matadero inadvertidamente):

Los exámenes a las parturientas se realizaban después de lavarse las manos con agua y jabón (o incluso sin lavarse las manos) pero el olor a putrefacción persistía en las manos de los estudiantes y médicos aún después de lavarse. Esto explicaba por qué las estudiantes de matrona que cuidaban a las enfermas en la Clínica Segunda, que no realizaban autopsias y no tenían contacto con cadáveres y no transportaban en sus manos partículas cadavéricas, no contaminaban a las parturientas.
[...]
Semmelweis se dio cuenta de que el simple lavado con jabón no eliminaba completamente el olor a "cadáver" de las manos de estudiantes y médicos y por tanto no eliminaba las partículas cadavéricas. Por ello instituyó una política de inmersión de las manos de estudiantes y médicos en una solución de hipoclorito cálcico entre la realización de autopsias y el examen de las parturientas.


Tremendo.

menéame