EDICIóN GENERAL

La vida en un pueblo de China

Cuando viajaba por China alucinaba con los contrastes, aunque ya fue hace un tiempo.

Estabas en un sitio donde vendían gallinas vivas en la calle y la gente iba casi en arapos, te metías en un bus, te dormías y cuando abrías los ojos despertabas en una ciudad tan limpia que parecía de exposición, con todas sus calles tan anchas como la Castellana (sin exagerar), con rascacielos y con pantallas gigantes.

menéame