EDICIóN GENERAL

Discurso del odio y libertad de expresión

Una posición de este tipo viene a solicitar que se refuercen los mecanismos con los que la sociedad ya cuenta para impedir las acciones de los radicales, pero sin impedir su libertad de expresión, marcando una separación entre discurso y acciones.

Más o menos es ahí donde yo pongo la línea, entre discurso y acción, permitiendo todo lo posible el discurso sin dar barra libre para las amenazas personales o generales ni otro tipo de declaraciones que hoy son delito.
Eso tiene un problema:

filósofo Karl Popper y su paradoja de la tolerancia, que afirma que si una sociedad es tolerante sin límites, su habilidad para ser tolerante será finalmente confiscada o destruida por los intolerantes, lo que implica que defender la tolerancia exija no tolerar lo intolerante.

Creo que una libertad de expresión radicalmente grande exige una educación a la altura. Si falla eso, nos tragaremos no sólo esos discursos del odio sino también el inagotable número de argumentos falaces que nos quiera vender el gurú/mesías/político/vendemotos de turno.

menéame