edición general

Venezuela antes y después: los datos

#43 Sencillo (yo no soy el usuario que citas, que conste). La clave no está en el sistema económico en sí mismo (que también), ya que al final todos los sistemas no-utópicos requieren de intervención estatal por motivos obvios. Son precisamente los Estados los que deben ajustar la regulación de los mismos para que sea irrelevante que el sistema sea capitalista o sea otra cosa, de forma que al final se reparta la riqueza de forma mínimamente justa, se disminuya la desigualdad (sobre todo la generada de forma feudal) y la economía no se estanque o hunda por cuestiones relativas a la ambición —corrupta— privada.

Y en mi opinión, algo muy necesario —y que probablemente nunca se hará— es regular las herencias, porque éstas crean linajes al más puro estilo feudal. En mi opinión nuevamente cualquiera debería poder acumular riqueza hasta cierto punto si esta proviene de su trabajo y esfuerzo, pero la herencia debería estar ciertamente limitada. Hay una diferencia enorme entre dar como herencia una simple vivienda (o incluso una vivienda de recreo) a ceder todo un legado de empresas, bienes inmobiliarios y entidades financieras.

Botín no es Emilio Botín, es la Familia Botín. March no es Juan March o Carlos March, es la Familia March. Y lo mismo con los Koplowitz, Del Pino, los Benjumea... (ej: www.publico.es/dinero/290603/el-37-del-ibex-esta-en-manos-de-20-famili) y así hasta los Borgia en su momento. A nivel mundial ha habido otras familias como los Rockefeller, los Rothschild, Dupont... (ej: arucasblog.blogspot.com/2010/05/las-13-familias-que-controlan-el-mundo)

Curiosamente, para cambiar el capitalismo lo que hay que hacer es aplicar el capitalismo. El capitalismo surgió a partir del liberalismo precisamente como una forma de eliminar el Antiguo Régimen y conseguir igualdad de oportunidades para todo el mundo, que no estén limitadas por cuestión de familia o nacimiento. Esto no es lo que ocurre actualmente, ya que siguen existiendo grandes linajes que controlan el poder económico, y seguirán existiendo mientras eso no se regule.

La única forma de conseguir que la Economía no se vaya a tomar por culo en algún momento es democratizar el poder económico como ya ocurriera con el poder político. Y si eso implica limitar la posible cuantía de las herencias dentro de una franja razonable, aumentar la capacidad participativa de la ciudadanía en los sectores económicos clave (energía, educación, sanidad...) a través de una participación estatal regulada por el Estado, así como incluso promover una participación global de los ciudadanos en las juntas, pues habrá que hacerlo así. Lo que no se puede permitir es que haya un poder fuera del Estado que tenga más poder que los propios ciudadanos, y que además mantenga y promueva unos privilegios al alcance de unos pocos. No tiene sentido.

Costará tiempo y esfuerzo, es una tarea que puede llegar a ser mastodóntica, pero es la única forma de regular el sistema y que llegue a haber un mínimo de justicia social y de racionalidad económica.
#44 Pero así no acabas con el capitalismo, si acaso lo perfeccionas, le das una cara mas humana, lo haces mas digerible por la población, pero no lo erradicas. Incluso diría que lo refuerzas, que lo apuntalas.

Entiéndeme, el capitalismo es otra cosa, no es liberalismo económico, ni es sólo un sistema de distribución de la riqueza, es mucho más. Es una idea mas profunda y arraigada, que parte del miedo. Del miedo a la muerte por inanición y de la solución simple de capitalizar acumular riqueza producida en tiempos de abundancia para ser consumida en tiempos de escasez, y de todo lo que eso implica. Del miedo a perder esa riqueza acumulada parte luego la idea de proteger la propiedad por medio del uso (legal o alegal) de la violencia. Del miedo a usar irresponsablemente esa violencia parte la idea de organizar el estado de manera mas o menos democrática (para ser preciso, plutocrática, pues es la riqueza la que en realidad toma las decisiones, la democracia es algo meramente formal) Lo de dar al estado ese uso que pretendes, de mecanismo de reparto de la riqueza, es una novedad, desde luego, pero aún así está lejos (muy, muy lejos) de ser una vía para acabar con el capitalismo, sobre todo mientras el estado siga siendo a la vez el modo en que la opligarquía se garantiza los privilegios.

Antes de que ese conjunto de ideas fuera construido, existía un mundo gobernado por el concepto contrario, el del amor y la confianza en el prójimo. Una en la que cada uno aporta lo que tiene y todos están solidariamente comprometidos a ser austeros para que nadie pase calamidades. En esta derivada, lo que prima es el grupo, el clan, y el individuo es secundario, se supedita a la idea de un bien superior. Nadie tiende a hacer un esfuerzo mayor que los demás porque no hay concepto de competencia, nadie se beneficia especialmente. Pero tampoco se entendería que nadie hiciese un esfuerzo menor que el de los demás, más allá de las capacidades individuales de cada uno, con lo que el esfuerzo promedio es enorme. Además, no hay sentimiento de propiedad de las cosas. Ni de los recursos (que son entendidos como bien común, como ahora entiendes el aire o el mar), ni de los bienes de producción (que son herramientas basadas en ideas comunes, que se adaptan a las características de cada individuo porque así el grupo aprovecha mejor sus recursos, no porque el individuo obtenga una ventaja competitiva, no hay sentimiento ni necesidad de competir en un mundo regido por la abundancia y limitado únicamente por la capacidad del grupo de explotarlo libremente), ni de los bienes producidos, que son puestos a disposición de la comunidad para su consumo conjunto. Éste, aunque te parezca mentira, es el sistema que el ser humano eligió en los primeros 200.000 años de existencia, y que aún sobrevive en algunas (muy pocas) tribus perdidas de Malasia. Es un modo de vida en perfecto equilibrio con el entorno, dónde el ser humano no busca la productividad, sino la supervivencia. Hoy denostamos este concepto porque lo asociamos con un nivel de bienestar inferior, cuando en realidad marca el límite de lo que racionalmente la naturaleza permite a nuestra especie. Llevamos 10.000 años forzando al entorno para mejorar nuestra forma de vida, y últimamente explotando sin misericordia recursos que no pertenecen a nuestra generación, ni a las del pasado, sino a las del futuro ¿Garantiza ésto un futuro?

Hoy el capitalismo nos hace creer que sobrevivir es de pobres, cuando no hay nada mas miserable que consumir los recursos de tus hijos, y de los hijos de tus hijos...
#76 Conste que estoy de acuerdo contigo en una cosa: la vía que describo estará lejos de acabar con el sistema actual (vertical, oligárquico y plutocrático) mientras el Estado siga siendo una vía de garantizar ese sistema. Por ello, creo que para poder democratizar la economía primero es necesario la regeneración completa tanto del Estado como de la sociedad. La parte positiva es que por primera vez en mucho tiempo se puede decir que algo así ya no es ninguna utopía ni nada inalcanzable.

Iniciativas como Podemos (más allá de sus propuestas e ideología), Ciudadanos por Torrelodones, Guanyem Barcelona... todas esas iniciativas ciudadanas que están recogiendo la participación de la gente, que poco a poco están consiguiendo que la gente crea que hay otra forma de hacer las cosas y que tomen las riendas de la soberanía que vieron perdida por intereses y jerarquías particulares, son el germen del futuro de la sociedad. Cuando el paradigma democrático finalmente cambie por uno que realmente esté basado en la participación de la ciudadanía, en la transparencia, en la gestión por el bien común y, en definitiva, en la eliminación de intereses particulares por encima de los de todos los demás, el propio sistema actual caerá por su propio peso.

Lo que comentas del mundo basado en la austeridad y en el desinterés completo requiere, sin embargo, un cambio aún más radical, porque además en buena parte tendría que conseguir cambiar la propia naturaleza de buena parte de la humanidad. No sé si quiera si podría llegar a ser posible algo así, ni si realmente podría llegar a ser lo más beneficioso para todos, porque además la supervivencia y la productividad paradójicamente caminan de la mano en muchas ocasiones.

A la idea, desde luego, no le falta belleza. Lo que está claro es que incluso aunque se pudiera llegar a algo así sería imposible hacerlo de una sola vez, sin una serie de determinados y necesarios pasos previos. Y de momento los cambios que se están generando ahora en la sociedad son un comienzo, un comienzo de algo. No sé si será un comienzo de un sistema parecido al que yo propongo o de algún otro que pudiera llegar a desembocar en lo que tú propones, pero de momento es un comienzo.
#77 Brindo por los comienzos.

Y espero que los fines nos unan.

menéame