EDICIóN GENERAL

Un jefe que grita suele ser un mal jefe, aunque no lo parezca. Antes que gritos, formación

Lo que dice #4 es muy cierto, hay muchas formas de ser un jefe gilipollas. Si pierden los papeles gritando, llaman mucho la atención y con un poco de habilidad es fácil volver eso en su contra, a mí esos no me preocupan tanto. Pero los que son más sibilinos son mucho más dañinos, sobre todo para la marcha general de la empresa, porque son más difíciles de detectar y corregir.

Son estructuras y formas de actuar ya muy anticuadas y, aunque todavía queden restos en muchos sitios, con el tiempo están condenados a desaparecer.

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