#9#1 No sé a qué viene añadir el adjetivo «portugués» a no ser que lo haga porque supone que usarlo aumenta el sentido peyorativo de la frase. Hay muchos gilipollas en España que lo creen así; no sería de extrañar que Boyero fuera uno de ellos.
#113#111 Hay más diferencias teóricas. En la práctica, la gente menor de cuarenta años habla con pura fonética castellana, excepto en la n velar y en la x. Algunos, de hecho, ni siquiera saben pronunciar estos dos fonemas.
Con lo de Castelao no he dicho que fuera antilusista, sino que les decía a los portugueses cómo debían hablar, o cómo debían pensar, para amoldarse a las pretensiones teóricas de su galleguismo. Esto también sucede hoy: hay reintegracionistas que esperan que los portugueses sirvan al nacionalismo o al reintegracionismo como si fuera su deber; y al mismo tiempo que proclaman la identidad lingüística gallego-portuguesa practican un gallego muy poco luso, y muy castellano, que consigue precisamente el efecto contrario. Ningún portugués va a considerar, seriamente, que el gallego es su misma lengua oyéndola en las asambleas del BNG, a no ser que se encuentre condicionado fuertemente por una determinada ideología.
Por último, Castelao hacía proclamas de que el gallego y el portugués eran lo mismo al mismo tiempo que ignoraba olímpicamente la cultura portuguesa y escribía en gallego sin preocuparse de seguir una convención ortográfica que se aproximase mínimamente al portugués. Una actitud con muchas décadas de tradición en el nacionalismo gallego.
#195#194 Sí, pero ser dependiente no significa tener problemas para vivir (aunque es cierto que las personas con síndrome de Down tienen una media de vida inferior, pero vamos, también había una media de vida inferior hace cincuenta años).
#6 El País es un medio de comunicación fundado por un paladín de los medios de comunicación franquistas, que medró al abrigo de Franco y que, listo él, se dispuso a medrar al abrigo de Felipe González, sirviéndose de un progresismo light en para el que Maruja Torres y otros daban la imagen (no así Eduardo Haro Tecglen, que acabo sus días en El País con sus artículos de opinión política relegados, insultantemente, a una esquina de la sección de televisión). No creo que Maruja Torres haya descubierto ahora en qué medio trabajaba.
#24 La doctrina social de la Iglesia, establecida en el siglo XIX en continuidad con la tradición, condena el capitalismo financiero, la explotación laboral y sin duda el sistema económico-social en que vivimos. Si estos cristianos apelan a dicha doctrina social, me parece coherente.
Si lo que les va, en cambio, es lo de la teología de la liberación, entonces anteponen su izquierdismo (probablemente comunismo) a su fe, y su destino lógico es dejar la fe por su ideología, como han hecho muchos.
Probablemente en el artículo se mezclen gentes de ambos tipos.
#192#190 Lo digo porque el concepto de «malformación» es muy amplio, y en la actualidad cabe en él desde malformaciones obviamente incompatibles con la vida hasta cosas como el labio leporino, que son fácilmene corregibles al poco de nacer. De ahí que cuando se habla de malformaciones, cuidado, porque los abortistas tratan de colar, aduciendo los casos más monstruosos, otras cosas que son más bien eugenesia o satisfacción de los padres que no quieren tener un hijo que resulte «poco agraciado» o que les implique «demasiado trabajo». Como es el caso de los niños con síndrome de Down, que son la mayoría de los indeseados por el supuesto de «malformación».
#104#101 Yo soy reintegracionista, y te digo mi opinión. Como teoría libresca, queda muy bien eso del «diasistema gallego-portugués», etc. Pero bajamos a nivel de calle, y es imposible que el gallego, con sus c y z pronunciadas a la española, con sus terminaciones -ción, etc., parezca la misma lengua que el portugués. Y fonológicamente es exactamente la misma lengua que el castellano, excepto por tener dos vocales más (que el 90% de los nacionalistas no pronuncian, por cierto) y el fonema representado por la letra x.
Pretender que lo que se habla en Galicia pase por portugués, sin hacer un esfuerzo de adaptación, me parece un sobradismo, que es muy típico además de la arrogancia (bastante pueblerina, en el fondo) que caracteriza a ciertas actitudes cotidianas del nacionalismo gallego. Recuerdan a Castelao, cuando se burlaba de los lisboetas diciendo que «parece que hablan con un zapato en la boca». Él, que carecía de criterios fijos para escribir el gallego, que escribía lo que le parecía («montana»), se permitía dictar sobre el modo de hablar, consolidado e histórico, de otro pueblo. Muchos nacionalistas de hoy son parecidos: no colocan bien los pronombres átonos, no saben pronunciar correctamente, usan mal muchas palabras por hacer mímesis de castellano, y lo que es peor, les importa un pito mejorar su gallego. Y, al mismo tiempo que desprecian con su práctica real esa lengua de la que se proclaman representantes, pretenden que los portugueses, que hablan bien y cuidan su lengua, los tomen en serio e incluso se reconozcan en ese gallego esfarrapado. Es bastante ridículo.
#90 Lo que dices no me lo creo. Una cosa es que haya diferencias continentales obvias, y otras que tengas que hacer de «traductor» entre personas de diversos países.
#189#188No es importante vuestro dios, es uno mas entre miles... siempre puedes pensar que el tuyo es el unico y verdadero
Yo creo que imaginas que soy más católico de lo que soy, y crees que me vas a «picar» con alusiones tontas al papá pitufo y esas tonterías. Así se pican los niños, mujer. Que pienses que con esa chorrada me voy a ofender indica que eres una reprimida.
#183#182 Te vamos a dar a ti el título de examinador oficial de empatía y amor, para que juzgues quién es humano y quién no. Confío plenamente en tu humanidad.
#19 Ahora sólo queda que los nacionalistas gallegos aprendan a hablar y escribir bien el gallego, y tendremos una parte del camino andado para que aprendan a hacerlo con acento portugués.
#8 Tenía que ser en la muy católica Polonia, uno de los países de Europa donde más se reprime a las mujeres por ejercer su derecho a disponer de su propio cuerpo.
#2 No sé por qué, ya me imaginé que sería en la muy católica Polonia, uno de los países de Europa donde más se reprime el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo.
#30 Es lamentable esta ofensiva moralista para encerrar a las mujeres en sus roles tradicionales. Habíamos avanzado con aquellos juegos de hace una década como San Andreas, donde las mujeres aparecían como chonis y putones verbeneros que se la chupaban a la mitad de los macarras del barrio, pero ese modelo femenino se perderá como un oasis de libertad y dignidad de la mujer sepultado por las arenas del desierto.
#10 En el periodismo que busca el mayor número de clicks sin dar contenido, este tipo de chorradas parece que se están poniendo de moda. Seamos coherentes con la tendencia, y escribamos lo que realmente interesaría al mayor de número de personas:
¿Cómo se echaría un polvo según la diferente gravedad en otros planetas?
Algún físico que responda esto, por favor, y nos ayude a saber si vale la pena colonizar otros mundos.
#47#37 Oye, pues opino lo mismo que dices en este comentario; ¿no serás un clon mío, no?
De todas formas, el borreguismo no es un tema únicamente español; en general las sociedades occidentales son muy sumisas a la ingeniería social y a la imposición de una moral desde el estado, aunque han llegado a esa sumisión por diferentes vías. En el norte de Europa es más porque son herederos (aunque secularizados) de la moral protestante, que tiende a formar «teocracias» políticas que la católica; en España creo que es más por motivos históricamente coyunturales. Por una parte, el franquismo, que limitó la formación de asociaciones sociales más allá de la familia; por otra el miedo que se tenía a la confrontación civil debido la experiencia de la guerra de 1936, que hizo que se totemizara el famoso «consenso», a partir del cual es más fácil imponer una moral pública a la población.
Pero la sociedad civil, al norte de España, también me parece que está muerta.
#46#41 Bueno, ella supongo que pensará que tiene más influencia que tú y que yo, dado que escribe (o escribía en El País) y publicaba libros. Claro que tampoco debemos subestimar nuestros lectores en Menéame, ni tampoco sobreestimar la influencia de Maruja Torres; tal vez muchos de sus lectores hagan como yo cuando la leo: troncharse de risa.
#33#30 Hace tiempo que digo que el sectarismo es el modo de pensar «por defecto» en la juventud española, y que si no hay asesinatos es porque los sectarios españoles son cobardes.
El sectarismo tiene una cualidad de encerrarse en sí mismo por convertir las cosas que lo refutan en la «prueba» de su corrección. Esto es lo que le pasaba al que me respondió: como no encontraba los fallos a mi exposición pero partía del apriorismo de que yo no podía tener razón, el hecho de no poder refutarme se convertía en «prueba» de que yo era un manipulador habilísimo. O, lo que es lo mismo, un cínico todavía más asqueroso de lo que cabría imaginar, pues para manipular tan hábilmente hace falta tener una cierta inteligencia, y al tenerla no se puede dejar de dar cuenta de las implicaciones morales de lo que se está defendiendo cínicamente. Y, si yo me soy cuenta de ello y sigo manipulando, tengo que ser por fuerza una persona extraordinariamente inmoral.
Por esta «lógica» la agresividad se desboca. Pues… ¿a quién no se le revuelve el estómago en presencia de cínicos inmorales? Y, en efecto, la retórica político-juvenil es cada vez más agresiva (MNM como ejemplo excelso) a partir de esas premisas. En la violencia política casi siempre hay una base de convicción moral profunda y de indignación con la «inmoralidad» del que es atacado, o a veces incluso exterminado.