Estaba pensando en escribir una Carta al Director y enviarla a algún medio, por ejemplo a El País, pero nunca jamás de los jamases la iban a publicar.
El caso es que todos llevamos una semana viendo en las redes sociales miles de historias sobre la supuesta muerte de Bibi, y los vídeos en los que parece tener 6 dedos y más dientes que un tiburón blanco, además de anillos que desaparecen y un sentido del equilibrio que daría envidia a Spiderman.
La credibilidad de estas publicaciones en redes sociales es de momento dudosa, pero a medida que pasan los días se hace más cierto que algo raro pasa con Bibi.
Hace unos minutos me crucé con esta publicación en Instagram:

Como es lógico, me he preguntado qué dirán los medios españoles. Después de todo, no dudan en crear noticias con el argumento de "arden las redes con x", donde x puede ser desde las últimas declaraciones de Rosalía hasta una loca diciendo que Begoña Gómez es un tío.
Así que me he puesto a buscar las noticias de la última semana en las que se menciona a Bibi. (Por motivos de espacio, la captura de pantalla no incluye todas las noticias.)
El País : ni rastro

El Mundo : ni está ni se le espera.

ABC : deben estar liadillos retocando la portada a Hitler como hombre del año.

Público : los rojeras tampoco tienen tiempo para Bibi.

El Diario : Escolar está ocupado retocando un artículo sobre las cremas de Cifuentes.

Ante este silencio tan atronador sólo cabe preguntarse:
¿Tiene el lobby sionista tan comprados/aterrorizados a los medios en España como los tiene en EEUU?
"El problema no es que existan los Camacho; es que empezamos a pensar que es lo normal."
Imaginen esto: un tipo normal, con una vida normal y una inteligencia dentro de los parámetros terrestres, se somete a un experimento de criogenización. Al despertar, descubre que el mundo se ha vuelto una caricatura de sí mismo. La gente es incapaz de mantener una conversación de más de tres palabras, las marcas se llaman “Pendejo” o “Brawnado”, y el presidente de la nación es un ex luchador de pressing catch llamado Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho.
La premisa de Idiocracy, aquella joya profética de Mike Judge, solía ser una exageración grotesca para hacernos reír. El problema es que, poco a poco, ha dejado de ser una comedia para convertirse en un documental emitido en horario de máxima audiencia. Y lo peor de todo es que, al igual que el soldado Joe Bauers, muchos de nosotros nos hemos dado un buen pellizco y hemos abierto los ojos con la sensación de habernos dormido en 1995 y despertado en un mundo donde la realidad ha superado a la sátira.
¿Acaso no tenemos nuestros propios presidentes Camacho? No me refiero a una única figura, sino a un arquetipo que se repite como un mantra en la política global. Busquen al líder que promete soluciones imposibles con la verborrea de un vendedor de coches usados, o receta recortes educativos mientras la población debate acaloradamente si la Tierra es plana o si los huevos son lácteos.
Nuestros dirigentes, como Camacho, han entendido que la complejidad aburre y la estridencia engancha. Han sustituido el diálogo por el eslogan, el razonamiento por el grito y la gestión por el espectáculo. Igual que el presidente musculado de la película, que consulta su teléfono para saber qué decir, ellos leen titulares de Twitter como si fueran informes del CIS. La política se ha convertido en un ring de lucha libre donde gana el que suelta el "más fuerte" o el "más loco", no el que tiene un plan coherente.
Y nosotros, mientras tanto, hemos asumido este nuevo mundo como si fuera lo normal. Consumimos felices nuestro "agua electrolítica"; la ciencia es vista con la misma sospecha que un gato en una tienda de canarios.
Lo más aterrador de Idiocracy no es su estética cutre o sus chistes fáciles. Es la reflexión final: la sociedad no colapsó por una guerra o una catástrofe natural. Se fue idiotizando poco a poco, por pura inercia, hasta que lo absurdo se convirtió en la nueva normalidad. Nos hemos acostumbrado al ruido, a la mentira vestida de titular, a que un cualquiera con un micrófono en redes sociales tenga más credibilidad que un experto que ha dedicado treinta años a estudiar un tema.
Despertar, como le pasó a Joe Bauers, es darse cuenta de que estamos rodeados. La solución a nuestros males no llegará en una nave espacial pilotada por un tipo sensato, porque nosotros, los sensatos, llevamos años durmiendo la siesta mientras el mundo ardía.
¿La diferencia? En la película, al final, el tipo normal arregla el mundo con una idea sencilla pero brillante: regar los cultivos. Aquí, fuera de la pantalla, seguimos esperando a ese tipo normal. O quizás, lo que es peor, el tipo normal ya despertó, miró a su alrededor y decidió que era más seguro volverse a dormir y dejar que Camacho y sus secuaces sigan con el circo.
Mientras decidimos si tomar la píldora roja o azul, o leer un libro, el mundo sigue girando. Pero, por favor, que alguien pare la música de fondo, y de paso riegue las plantas con agua y no electrolitos.
Este resumen es sólo eso, no es un trabajo bibliográfico completo ni exhaustivo. Si hay algún error es fallo mío. Tampoco he visto todas las obras aquí reflejadas, como por ejemplo KONEC SRPNA V HOTELU OZON, no la he visto.
*1964* THE TIME TRAVELERS
Ib Melchior -- 84 minutos.
Tras el holocausto terrestre, los supervivientes viven en túneles, protegidos de los mutantes de la superficie por androides. En 1964 un grupo de científicos se aventuraron más de cien años en el futuro y quedaron atrapados en una trampa temporal. Los viajeros del tiempo viven en un eterno bucle entre 1964 y el futuro incapaces de cambiar el triste destino de la historia. Cuenta con algunos ingeniosos efectos especiales.
*1964* LA GRAN SORPRESA
Nathan Juran -- 103 minutos.
H.G.Wells sobrevive un poco mejor que Verne en esta adaptación de “Los primeros hombres en la Luna”. Cuenta con unos buenos decorados y efectos de Ray Harryhausen. Entretenida pero no refleja ni de lejos la obra de Wells.
*1964* IT HAPPENED HERE
Kevin Brownlow -- 99 minutos luego reducida a 93.
Creo que es una película poco conocida, donde se muestran los resultados de la victoria de Hitler al invadir Reino Unido. Narrada con estilo de documental, el rodaje parece que duró siete años y aunque el argumento es un poco confuso es muy creíble en el sentido de “engañar” al espectador. Se suspende la incredulidad de un modo natural.
*1964? 1965?* LEMMY CONTRA ALPHAVILLE
Jean-Luc Godard -- 100 minutos.
(Algo no encaja en mis notas. Y ya no sé si fiarme de cuándo se estrenó “La Jetée” como corto previo a esta obra.) El personaje de Lenny ya existía en otras películas de espías, pero aquí Godar lo convirtió en un agente intergaláctico viajando a la fría Alphaville donde... Lo popular y la alta cultura se mezclan libremente con la filosofía y el realismo urbano en esta fascinante película de ciencia ficción.
*1965* EL JUEGO DE LA GUERRA
Peter Watkins -- 50 minutos reducida a 47.
En esta película se especula sobre el resultado de un ataque nuclear sobre una pequeña ciudad de Kent y fue realizada para la BBC, que decidió no emitirla por considerarlo demasiado realista y que podría asustar al público. Rodada como si fuera un documental donde había entrevistas a los supervivientes. Dicha prohibición no hizo más que atraer a los espectadores y eso que sus expectativas de los resultados de un ataque nuclear era, quizás, demasiado confiadas.
*1965* LA VÍCTIMA NÚMERO DIEZ
Elio Petri -- 92 minutos.
Basada en la novela “Décima víctima” de Robert Sheckley. El juego que ofrece “libertad o muerte” contiene chistes privados y una sorprendente arma secreta, pero carece de ingenio. En fin... Sin comentarios.
*1965* TERROR EN EL ESPACIO
Mario Bava -- 86 minutos.
Película producida por Italia, España y EEUU. Unos astronautas se ven obligados a tomar tierra en un planeta alienígena donde encuentran una nave vacía en una escena parecida a la de “Alien”, ajem. Luchas inexplicables y sin sentido conducen a la muerte de tres astronautas que resucitan, al parecer poseídos por los habitantes del lugar, que sólo quieren escapar del planeta como sea. Ejem.
*1966* CYBORG 2087
Franklin Adreon -- 86 minutos.
Esta película se rodó para la televisión pero llegó a estrenarse en cines. Un cíborg, en este caso un hombre controlado por un chip implantado, gana momentáneamente libertad mental y roba una máquina del tiempo, regresando al presente para advertir al inventor del peligro de dicha máquina. El cíborg y sus perseguidores dejan de existir cuando el profesor destruye sus experimentos, junto con los recuerdos de todo el mundo sobre su visita. La trama aborda las paradojas temporales mejor de lo que suele ser habitual en la televisión, pero las interpretaciones son flojas.
*1966* INVASIÓN
Alan Bridges -- 82 minutos.
En esta película de bajo presupuesto, un doctor rural se niega a entregar a un alienígena a la fuerza policial extraterrestre que lo persigue, los perseguidores crean un campo de fuerza alrededor del hospital. Tiene una atmósfera conseguida y el final, dentro de lo que cabe, está bien tratado.
*1966* VIAJE ALUCINANTE
Richard Fleischer -- 100 minutos.
Mucho antes de la micro cirugía, un submarino y su tripulación de médicos son miniaturizados e inyectados en el torrente sanguíneo de un científico con el fin de extirpar con láser un coágulo de sangre de su cerebro. En el desenlace, una carrera contrarreloj para escapar antes de que recuperen su tamaño normal mientras aún se encuentran dentro del cuerpo, salen a través de un conducto lagrimal con solo unos segundos de margen. Los efectos especiales son impresionantes, al igual que los decorados, diseñados por el director artístico Dale Hennes y con un espectacular surrealismo histológico. Este vibrante espectáculo visual no compensa las actuaciones actorales exageradas y el tufillo a melodrama pueril.
*1966* S.O.S. EL MUNDO EN PELIGRO
Terence Fisher -- 89 minutos.
Unos virus gigantes mutados, creados por una fallida una investigación sobre el cáncer, se escapan a una pequeña isla y matan a sus víctimas succionándoles los huesos. Hay algunos sustos bien montados. Los monstruos parecen montones de gachas (o algún puré en mal estado) moviéndose lentamente... No queda claro cómo pueden alcanzar a sus presas. En fin...
*1966* LA VUELTA AL MUNDO BAJO EL MAR
Andrew Marton -- 110 minutos.
Tras unos maremotos, un equipo de científicos utiliza un submarino futurista para instalar una serie de dispositivos de alerta sísmica a lo largo de varias fallas submarinas. Los personajes, los diálogos y la anguila gigante son trillados, y los efectos especiales baratos. Las secuencias submarinas —que no están mal— fueron dirigidas por Ricou Browning, visto por última vez de verde en “La mujer y el monstruo”.
*1966* HACE UN MILLÓN DE AÑOS
Don Chaffey -- 100 minutos.
La cronología, para empezar, es absurda con humanos y dinosaurios compartiendo el planeta, donde dos amantes prehistóricos de diferentes tribus, ataviados con escasas prendas —los hombres de las rocas y los hombres de las conchas (una antropología un tanto descabellada)— sobreviven a las guerras, a monstruos anacrónicos, a sujetadores de piel poco convincentes y a conmociones volcánicas. Ray HARRYHAUSEN, esta vez sin trabajar con su habitual colaborador Charles Schneer, se encargó de los monstruos. Lo mejor de toda la película.
*1966* KONEC SRPNA V HOTELU OZON (The End of August at the Hotel Ozone)
Jan Schmidt -- 87 minutos.
Esta película checa está ambientada en un paisaje desolador, quince años después de un holocausto nuclear. Un grupo de mujeres supervivientes se unen en bandas para sobrevivir. Por casualidad encuentran los restos antiguos de un hotel abandonado junto con su viejo propietario, quien, por desgracia para él, es demasiado viejo para serles de utilidad, así que lo matan para quedarse con su tocadiscos. Esto... este... ¿?
*1966* FAHRENHEIT 451
François Truffaut -- 108 minutos.
El título hace referencia a la temperatura, en grados fahrenheit, a la que arde el papel. Los bomberos ya no apagan incendios; se dedican a quemar libros. El protagonista, un bombero pero lector en secreto, acaba uniéndose a un grupo clandestino de itinerantes que ha memorizado los clásicos literarios y los recitan de memoria. La muy admirada película basada en la novela, al convertir a los bomberos en tipos brutales, vestidos con uniformes negros al estilo nazi, pasó por alto una idea que Bradbury planteó desde el principio: que la hostilidad hacia los libros y las ideas era mantenida y fomentada por la gente normal y corriente, y no simplemente impuesta por el gobierno. Ambigua en algunas partes donde da la impresión de que no son tan diferentes los amantes de los libros de quienes los queman. Truffaut duda cuando Bradbury afirma, donde éste último crea polémica, Truffat cuestiona. Pero es una GRAN película en muchos sentidos.
*1966* PLAN DIABÓLICO
John Frankenheimer -- 105 minutos.
Un hombre de negocios de mediana edad es rejuvenecido quirúrgicamente y se simula su muerte. Cansado de su nueva vida descubre que no puede regresar a la antigua y opta por morir, por lo que sus órganos son reciladas para ser usadas en futuros clientes. La película es otro peldaño más en la desconfianza de Frankenheimer hacia la tecnología.
(Continuaré si os parece interesante. Gracias.)
Últimamente voy por la calle y no paro de ver coches con logos rarísimos. Nombres como Omoda, BYD o Jaecoo… y me quedo igual: no me suenan de nada.
Siempre hay alguien que dice: “sí hombre, eso es de un gigante chino”. Y vale, seguramente detrás esté un grupo enorme como Chery o Geely, pero aun así… a mí me cuesta.
Estamos hablando de coches. No de cambiar de móvil cada dos años. Aquí hay pantallas, sensores, software por todas partes… y yo no puedo evitar pensar:
¿qué pasa si dentro de unos años esa marca desaparece de Europa?
Recambios, talleres, actualizaciones, reparaciones por accidentes… no es ninguna tontería.
Que sí, que vienen bien equipados y a buen precio, y entiendo perfectamente que mucha gente se lance. Pero yo, debo ser más clásico: cuando me compro un coche, espero que me dure fácil 15 años y meterme en estos nuevos fabricantes me da un poco de miedo.
Igual dentro de poco estas marcas son lo más normal del mundo… pero de momento, cada vez que veo uno, sigo pensando lo mismo:
“¿y este coche de dónde ha salido?”
menéame