A colación de algo que he vivido en el trabajo... de algo que debo aprender y que llevo poco tiempo haciéndolo. Con otros compañeros lo he hecho en alguna ocasión pero nunca con una, siempre he fallado con ella. Y es que la primera vez que me tocó hacerlo fallé, pero no por que me dejara intentarlo, fallé al primer instante y no hubo segunda oportunidad, un "vuélvelo a intentar". Hoy ha ocurrido por segunda vez con la misma persona, después de haberlo conseguido en otras ocasiones con otros compañeros de trabajo. Y antes de que me dijera "apártate" decidí apartarme yo y luego no hubo una explicación docente, un consejo, nada... Fue volver atrás con esta persona que decidió dejar de mirarme a la cara y de hablarme directamente... Y así no se puede aprender, no se puede dejar de ser incompetente cuando tampoco debería sentirme incompetente al estar en periodo de aprendizaje. Y estas cosas te destruyen el autoestima y todo el trabajo hecho hasta entonces, como si hubieses estado construyendo y cuidando un edificio y alguien apareciera para derrumbártelo y es por ello que hoy se me ha ocurrido una frase que resume todo esto:
"Si no enseñas, no culpes a alguien de su ignorancia".
Y lo he pasado por el filtro de la IA que no encuentra una frase famosa similar. Pero me la ha adornado y me ha gustado el resultado, por ello lo comparto:
La ignorancia que reprochas puede ser la enseñanza que negaste
Ha quedado bien, me quedo con esa frase. Ahora toca recuperarse, espero.
Corrían los 90 cuando presenté Piratas nazis del Caribe: en un futuro cercano, por razones desconocidas, la humanidad padecía una regresión cognitiva.
En EE. UU., una grotesca mezcla de Jesús Gil y Calígula, entre chistes y bailecitos, había decidido reinventar la vieja piratería. Durante sus ratos libres perseguía como a perros a los hispanos, quienes le adoraban igualmente. Una especie de SS, aunque enmascarada y peor vestida, los cazaba; aun así, algunos gritaban «¡democracia!» en apoyo a su ídolo.
En el virreinato coloqué a un gobernador arquetípico de español de película de piratas: corrupto, incompetente, tiránico, feo y analfabeto, lo cual no evitaba que sus famélicos ciudadanos le idolatraran.
El editor no continuó leyendo. «Inverosímil, caricaturesco e incluso ofensivo», dijo.
Desperté. Los gritos de protesta en la calle habían interrumpido aquel sueño. Los manifestantes, patriotas, pedían que nos bombardearan y secuestrasen al presidente. «¡Democracia!», gritaban.
Sofocles
menéame