Se cumplen ahora 15 años del genocidio de Ruanda. Una marca indeleble de infamia en el corazón del medro humano. Valentina Iribagiza tiene ahora 27 años y es ejemplo vivo de la memoria de aquella barbarie. Valentina, con 12 años, fue una de las escasas supervivientes tutsis de la matanza de Nyarubuye. Sobrevivió a los machetazos hutus y permaneció escondida entre más de 2.000 cadáveres en la Iglesia del pueblo durante 43 días; mimetizando un hilo de vida entre el hedor a muerte y el odio racial e irracional que emborrachó a toda una nación.
menéame
"...Valentina, siguiendo el instinto maternal, se había escondido entre aquellos cadáveres, junto a su madre y fingió estar muerta. Antes de eso había recibido muchos golpes, un profundo hachazo en la cabeza y le habían seccionado cuatro dedos de la mano derecha. La sangre y la calma eran el mejor de sus disfraces y, a la postre, lo que le salvó la vida..."
Que superficial parece nuestra vida despues de leer su historia.
nadie merece lo que pasaron esas personas
Suputamadre.....
me pregunto cuantos apareceran haciendo comentarios tipo " a ese tío habría que cortarle los huevos"
Por cierto, instinto maternal, no es el de las madres? ella siguio el instinto de suepervivencia, pero no se si esta bien aplicado maternal...