Hasta la fecha, la legislación comunitaria no cubría estas partículas finas, responsables de enfermedades como el asma o la bronquitis, y sólo marcaba límites para el dióxido de azufre y las partículas de mayor tamaño. Cerca del 70 por ciento de los municipios y ciudades europeas con al menos 250.000 habitantes han notificado que sobrepasan los límites de PM 10 en, al menos, parte de su territorio.
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