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La clase supo que el mundo que miraba Delibes estaba estropeado, que el olor de las sábanas recién lavadas apenas dura un instante. Somos porque sobrevivimos, se lee bajo las líneas del autor de La sombra del ciprés es alargada, con las fatalidades que les hace pasar a sus personajes... muchas padecidas en carne propia. Lo narrado y lo vivido, lo mismo.
menéame