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Una vez, en un recreo, alguien notó que yo tenía tetas. Y otro, que estaba en el mismo grupo, dijo: “Tenés suerte, Gordo, podés tocar una teta cuando quieras”. Me lo dijo de verdad, no era un chiste. Esa mañana yo tenía siete años y estaba enamorado de Paola Soto. A la noche me miré al espejo y me pregunté cómo era posible tener más tetas que el amor de mi vida. No me pareció bueno experimentar el romanticismo en desventaja
menéame
A diferencia del ínclito gordito mis carencias afectivas provenían de la tardía madurez hormonal. Ya os imagináis al resto de compañeros humillando abrumadoramente mi condición sexual: ¡MaricoÑazo! ,¡Pepona!, etc..
Las clases de gimnasia eran el patíbulo de los prepúberes (servidor a la cabeza) escondiendo bajo leotardos las imberbes piernas. Delgadito, enjuto, sin más músculo desarrollado que el callo de saber escapar a tiempo de los chewbacca de turno..
Todavía recuerdo aquellas revisiones de bajos nocturnas, esperando que aquel maldito pelo aflorase de una puta vez, implorando incluso al mismísimo satán para que intercediera por mí ante el santísimo.
Y un día cualquiera, desconsolado ya de la espera, aquel pelo floreció. Como un cuidador de bonsaís mimaba y atusaba el regalo divino que anticipaba el vozarrón que estaba por llegar.
Nunca un pelo fue tan importante para un niño.
Me gustó mucho el relato.
#13 a saber donde está Paola, pero si lo lee, seguro que se emociona y volverá a reír
Mientras mas lo hagas, menos lo haran los demás.
Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:
M HGO LA MUERTA,
PERO NO STOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.
Brutal este tio, de cabeza al feed reader va, y entrar en mi reader últimamente no es fácil
Me ha gustado el artículo, y me ha puesto a pensar en cosas eso de quedarse mirando de lejos a ver si se te ocurría la forma de llamar la atención de aquel chico (en mi caso) que te gustaba... Aunque está claro que a esas edades niños y niñas son un mundo aparte...
No foto no meneo
(la foto de los crios chicos no vale