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Llámenme insensible pero lo más conmovedor de Susan Boyle no es la historia de Cenicienta que maneja detrás sino los números que muestran la propagación alucinante que puede sufrir un mensaje en nuestra era de redes y todo lo que tienen estos para decirnos sobre los nuevos modelos de distribución de la cultura.
menéame
seguramente no obstenga mas de 16 votos, porque el titulo no es provocativo, pero es brillante
Gracias al que ha publicado esto en MENEAME
Ya no habrá virales, nunca los hubo si creíamos que el contenido se transmitía casi involuntariamente. Que contagioso significaba carente de decisión. Las decisiones de la multitud cuentan, y cuentan más que nunca.
Internet ha traido la democracia a los contenidos la gente por fin elige lo que quiere ver