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Lorenzo Santino, extremeño de setenta años, acudió ayer a la boda de su sobrina Rocío, cuyo convite se celebró en el restaurante El Botijo de Cáceres. Durante todo el ágape, Lorenzo intentó intervenir en distintas conversaciones aportando datos y anécdotas personales pero los demás comensales, liderados por Margarita Fraguas y María Luchana -a las que la víctima ni siquiera conocía-, ignoraron repetidamente sus contribuciones y llegaron incluso a darle la espalda físicamente.
menéame
Yo vivo en el extranjero y todavía no tengo ni idea de la lengua local. Por alguna razón en cuanto se juntan más de 3 personas (salidas, cenas, congresos) todos hablan en su lengua jeroglífica (para mí) en vez de en inglés, así que sigo punto por punto las estrategias descritas en el artículo:
1) Sacar el tema de conversación (en inglés). La primera respuesta llega en inglés, pero siempre se acaba derivando al otro idioma, incluso aunque sigan con el mismo tema que saqué yo.
2) Mirada al vacío, esperando que alguien se dé cuenta y me diga "ojos negros tienes". Ni por esas.
3) Resoplido. Una forma de llamar la atención: "¡Eh, estoy aquí, existo, respiro, hazme caso!"
4) Me levanto y paseo despacio, deambulo sin rumbo fijo.
5) Paso de todos y me junto con los inmigrantes, que como tampoco hablan la lengua local no tienen más remedio que entenderme. Así me paso el día entre italianos, latinoamericanos, rumanos y estadounidenses.
¡La historia de este hombre es mi vida!