¿Qué pasa cuando una empresa que, tradicionalmente, fabrica teléfonos lanza un servicio online que, casualmente, compite con el de una operadora? En un mundo ideal, la operadora lo aceptaría porque, más allá de tener competencia en ese nicho, ampliaría el consumo de planes de datos planos y podría vender más equipos de alta gama que puedan explotar estos servicios. Pero, en el mundo real, aparece Orange y le dice a Nokia: “Si quieren competir con nosotros, y no nos dejan comparar servicios antes de salir al mercado... no vamos a vender" [...]
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