En una industria caracterizada por la peculiaridad de sus protagonistas, Adam Osborne fue capaz de crear una categoría aparte. Inquieto y dueño de una personalidad indomable, Osborne tuvo la genial idea de producir una computadora que pudiese transportarse fácilmente de un lugar a otro, y gracias a la ayuda técnica de Lee Felsenstein, logró hacerla realidad en 1981. La Osborne-1 fue un éxito instantáneo, pero el destino de la empresa que la comercializó prevalece como una lección para la industria de cómputo sobre cómo no manejar una empresa.
menéame
aqui dice que este era del 75.. a ver entonces cual es el primero
almacen2.blogcindario.com/ficheros/BertinManowar.jpg