2069
Experiencia real de un usuario enfadado. Pasar varias horas en el tren junto a una viajera que no para de hablar por el móvil es insoportable. ¿Por qué no usan las plataformas entre vagones?. Deberían prohibir el uso de móviles en los trenes.
menéame
en el tren, en el metro, en el autobus... da igual donde.
cuentan su vida privada sin ningun pudor.
eso si, lo pasas bien escuchando las burradas que dicen algunos je je
Me gustaría, no obstante que la gente fuera educada, respetuosa con los demás, y no se pensara que vive sola en el mundo, o que éste gira alrededor de ellos.
A ver si la famosa "Educación para la ciudadanía" da sus frutos, per no sé...
Te puede tocar la llamada de móvil interminable o el idiota con la música de su reproductor a todo trapo.
Prohibir los moviles en los trenes no se, pero la gente deberia ser consciente que molestan.
Eso de que no se podía dormir no lo entiendo. No sabía que el tren estaba para dormir (a menos que fuese en coche cama). Si te molesta lo que dice la gente ponte los cascos o tapones. Si no se puede ni hablar por teléfono ya..
PD: Siento haber votado positivo a #5. Fue sin querer. Sus insultos están fuera de lugar.
Creo que al autor se le ha ido la pinza y mucho.
(Y yo no hablo por el teléfono en tren o autobús salvo alguna llamada inesperada de pocos segundos).
meneame.net/user/pablete79/history (de 3 meneos, 2 son de aquí)
meneame.net/user/juliagonzalez/history (sólo 1 meneo y es de aquí)
Nadie más ha meneado este blog
La entrada en esa web es excesiva.
Los insultos por aquí sobran.
El problema es de educación, no de los móviles.
Algún comentario por aquí es excesivo.
Ad infinitum.
Si desiste o bien sigue incordiando siempre puede hablar con el personal de a bordo.
Quizá es algo que nos diferencia a los españoles del resto: hay mucha gente que habla en voz alta con el movil.
Perfectamente es una falta de respeto y educación.
Con un poquito de educación se le dice a la "compañera de viaje" si puede hablar un poco mas bajo y listos...
2º Deberías hablar con el revisor. Suena a chivato, pero ya lo has pedido amablemente.
3º Si todo falla puedes empezar una guerra de eructos a base de cerveza/coca cola, bien sonoros y bien cerca de la interlocutora. O si eres más de pedos, pues pedos. Al fin y al cabo no está prohibido y probablemente hará que prefiera hablar fuera del vagón.
4º Si el punto 3 no te convence, puedes probar a hacer comentarios jocosos sobre la conversación que estás escuchando. La vergüenza y la humillación harán que se calle, pero necesitas estar despierto y al quite para hacer comentarios hirientes.
Difícil solución tiene esto, porque yo no puedo dormir en el tren nunca, no lo consigo, no me gusta la tele... Solo me queda el iPhone y el portátil, o ponen wifi gratis o siguen permitiendo el uso de móvil, al menos datos, la voz me la sopla.
Sin duda hay mucho que aprender en este país.
hay veces que la gente molesta mucho en un tren o un autobus,pero ante eso la mejor solucion son un mp3 y unos auriculares
Como el tren A Coruña-Vigo (entre A Coruña y Santiago está plagado). Siempre es "blablablablabla mierda se ha cortado. Ooooye que estaba en un tunel y se ha cortado, bueno, te decia, blablablablabla mierda se ha cortado. Ooooye que estaba en un tunel y se ha cortado, bueno, te decia, blablablablabla mierda se ha cortado. Ooooye que estaba en un tunel y se ha cortado, bueno, te decia ..."
Hay que ser rematadamente gilipollas para concluir eso.
El problema no es el móvil. El problema es la educación y el respeto por los demás viajeros. Que empiecen por empapelar los trenes con señales de "si quiere hablar por teléfono no moleste a los demás viajeros" o "utilice las plataformas entre vagones". Y que los azafatos y las azafatas se encarguen de llamar la atención a quien no lo cumpla.
Esto es igual que los ... que van con música a toda pastilla sin cascos. Pues los que vamos en tren oyendo música con nuestros cascos no tenemos por qué jodernos. Que prohiban hacerlo sin ellos y que lo penen.
Pero que no vengan con gilipolleces de prohibir ahora el móvil en el tren.
Menudo tolay.
Pero que se queje sin hacerle saber a la chica que molestaba... no lo entiendo. Y si en lugar de ser alguien al teléfono fuese alguien sin desodorante ¿que habría que prohibir?
A la gente le falta mucha educación, eso sin duda. Que habría que promover muchas cosas es una verdad absoluta. Pero de ahí a prohibir que se hable por teléfono... creo que no.
Pero, como siempre, entramos en el tema de la educación y el respeto a los demás. Algo que en España es muy difícil de hacer entender.
El problema son los timbres estridentes y el elevado tono de voz.
www.twenga.es/dir-Telefonia,Alimentacion-para-movil,Bloqueador-celular
¿Quieres que se calle? interrumpela dandole conversación sin parar, con hacer como dice #13 ya la tienes fuera de juego. ¿Que se te pone brava? Pues le dices que si no quiere contestaciones que no haga su conversación pública y listos.
El único problema que veo aquí es que el tipo este quería dormir y no pudo porque había mucho ruido y me apuesto lo que sea a que el "señoríto" ni siquera pidío a la chica silencio.
No se quien tiene menos educación, si este cuentacuentos o la chica.
Por ejemplo Japón, está prohibido que los moviles suenen en los vagones (ya ni hablar de los que van con su mierda de música a todo trapo como versión moderna del chulo-playa), cuando la gente hablaba por el móvil, no oías su conversación. Pero bueno claro, allí tb si hacíamos un botellón se recogía todo al terminar y las calles estaban limpias y esas cosas civilizadas
Yo creo que los españoles nacemos con un problema en el volumen de la voz o de sordera
#7 No, se llama respeto, se puede mantener una conversación telefónica sin que te ogia todo un vagó, igual que se puede hablar con tu compañero de asiento y que sólo te ogia él, o todo el vagón.
Ahora en serio: Ya que ha salido el tema de los auriculares, jode mucho estar varias horas en un tren y no parar de oír el "chirrichirri" de diez o quince auriculares. Las madres que os parió.
Desde los charlatanes en el tren, hasta los garrulos con camela en el móvil a toda pastilla por la calle a las 23.00 de la noche.
Es que somos tontos... que le vamos a hacer.
Paris-Nantes
+ Se oye el ruido de los auriculares de una chica
+ Mi compañero de asiento se gira y le dice a la chica "Podría bajar el volumen por favor"
+ La chica se disculpa, baja los auriculares.
------------------------------------------------------
= CIVISMO
Lo curioso es quejarse de lo q hacemos todos...
Que vivas en una ciudad no es sinónimo de 'hago lo que me sale de las pelotas y a quien le moleste que se joda'.
Hay un mínimo de educación y respeto por los demás.
-(al movil) Hola
-(yo) Hola!
me mira raro
- ah creia que me hablabas a mi...
-(al movil) ¿que tal estas?
-(yo) Bien! - ah perdona creia que...
y asi hasta que cree que estas loco. Funciona! Y es divertido!
Lo de la gente que habla por el móvil a grito pelado sin importarle la gente de alrededor es una plaga bastante molesta, pero anda que este caso no se podría haber solucionado de forma fácil y rápida.
Lo mejor de todo es lo de "ya pedí a uno que se callara en un vagón lleno de militares y casi acabamos mal"... no sé por que en este tipo de historias siempre se hace mención a una situación similar en versión extrema y que SIEMPRE está a punto de acabar mal.
¿Si se lo pudiste pedir al militar porque no se lo puedes pedir a una muchacha?
a) La chica no se disculpa.
b) Te manda a tomar por el culo.
c) Pone el volumen más alto, si cabe.
d) En Nantes (o en la ciudad que correspondiera en España) te espera el novio de la chica con otros 20 amigotes con bates de beisbol para darte la "bienvenida".
Es lo que hay, amigo. Y lo odio.
Voy a añadir otra opción que anularía todas las anteriores:
A) Tu compañero de asiento no se gira porque no se atreve a decir nada por miedo a a), b), c) y d). Y si lo hiciera, nunca lo pediría por favor.
O no llegamos, o nos pasamos
Ese bobo del móvil
Mira, Manolo, Paco, María Luisa o como te llames. Me vas a perdonar que te lo diga aquí, por escrito, de modo más o menos público; pero así me ahorro decírtelo a la cara en próximo día que nos encontremos en el aeropuerto, o en el AVE, o en el café. Así evito coger yo el teléfono y decirle a quien sea, a grito pelado, aquí estoy, y te llamo para contarte que tengo al lado a un imbécil que cuenta su vida y no me deja vivir.
De esta manera soslayo incidentes. Y la próxima vez, cuando en mitad de tu impúdica cháchara te
vuelvas casualmente hacia mí y veas que te estoy mirando, sabrás lo que tengo en la cabeza. Lo que
pienso de ti y de tu teléfono parlanchín de los cojones. Que también puede ocurrir que, aparte de
mí, haya más gente alrededor que piense lo mismo; lo que pasa es que la mayor parte de esa
gente no puede despacharse a gusto cada semana en una página como ésta, y yo tengo la suerte de
que sí. y les brindo el toro.
Estoy hasta la glotis de tropezarme contigo y con tu teléfono. Te lo juro, chaval. O chavala. El
otro día te vi por la calle, y al principio creí que estabas majareta, imagínate, un fulano que camina
hablando solo en voz muy alta y gesticulando furioso con una mano arriba y abajo. Ése está para
los tigres, pensé. Hasta que vi el móvil que llevaba pegado a la oreja, y al pasar por tu lado me enteré,
con pelos y señales, de que las piezas de PVC no han llegado esta semana, como tú esperabas, y
que el gestor de ciudad Real es un indeseable.
A mí, francamente, el PVC y el gestor de Ciudad Real
me importan un carajo; pero conseguiste que, a mis propias preocupaciones, sumara las tuyas.
Vaya a cuenta de la solidaridad, me dije. Ningún hombre es una isla. Y seguí camino.
A la media hora te encontré de nuevo en un café. Lo mismo no eras tú, pero te juro que tenías
la misma cara de bobo mientras le gritabas al móvil. Yo había comprado un libro maravilloso, un
libro viejo que hablaba de costas lejanas y antiguos navegantes, e intentaba leer algunas páginas y
sumergirme en su encanto. Pero ahí estabas tú, en la mesa contigua, para tenerme al corriente de que
te hallabas en Madrid y en un café —cosa que por otra parte yo sabía perfectamente, porque te
estaba viendo— y de que no volverías a Zaragoza hasta el martes por la noche. Por qué por la noche
y no por la mañana, me dije, interrogando inútilmente a Alfonso el cerillero, que se encogía de
hombros » ver todo el comentario