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Algunas veces era una niña de 12 años. Otras, acababa de cumplir 14. A veces era un amigable joven de 15. Las menos, había superado la mayoría de edad. El detenido en Chipiona (Cádiz) era, en realidad, varón y tenía 24 años pero se había inventado hasta 12 personalidades distintas para ganarse la confianza de sus víctimas de diferentes maneras.
menéame
Toy tonto... ya no puedo...