Tras las medidas antiterroristas por todos los países, un argumento es el de la desproporción entre las molestias causadas a cientos de millones de personas y las escasas capturas de sospechosos. La estrategia terrorista aspira a provocar la indignación ciudadana contra los Gobiernos: bien por no haber impedido el atentado;o por causar la irritación de la gente con medidas de control para impedirlo. Pero es utópico suponer que puede haber defensa eficaz contra ese mal sin que todos tengamos que aportar, como mínimo, algo de paciencia...
menéame