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La mujer se hizo pasar por una joven soltera que había perdido su DNI en una discoteca. Con esta documentación que no era la suya, llegó vestida de novia al Registro Civil. Al finalizar y plasmar la firma que los declaraba oficialmente como marido y mujer, la juez sospechó algo. Ante las preguntas de la magistrada, la novia reconoció que no era la persona que figuraba en la documentación. Por el matrimonio de conveniencia le habían pagado mil euros, cantidad que había compartido con su verdadero marido, que además era testigo de la boda.
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