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Khaled Sheikh Mohammed dejó muy claro al Tribunal desde el comienzo que lo único que le importaba era convertirse en un mártir de la revolución; su mayor ambición era morir y no vivir.El juez permitió que el inculpado se explayara ante docenas de periodistas sobre la tortura a la que dijo ser sometido, él y otros acusados, sofocándoles con agua derramada en la boca y nariz hasta provocar la asfixia. O casi. Al acusado le molestó sobremanera que una mujer estuviera presente y para mostrar su contrariedad resistió más tiempo que nadie la tortura
menéame