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Todo comenzó cuando Cristián Jara Oliva, de 28 años, recibió una llamada telefónica de su abuela, quien había trabajado en la hacienda Calleuque, a 500 kilómetros al sur de Santiago, y le pidió que fuera a visitarla. Una vez allí, su abuela le contó que su padre biológico era un notable agricultor de la zona, Rodolfo Pinochet Ríos, quien murió soltero y sin hijos reconocidos, dejando una herencia estimada en 2.000 millones de pesos (más de tres millones de dólares).
menéame
A mi me daría yuyu decir que mi padre se llamaba Pinochet... Aunque claro, por 3 millones de dolares, se me pasa el yuyu enseguida...