2006
Uno de los momentos más molestos cuando uno obra en compañía del silencio es notar cómo alguien intenta abrir la puerta gitando el picaporte. Para evitarlo nada como este pomo escamoteable diseñado por Arnaud Lapierre en su estudio de Los Ángeles, que permite, además de la función de bloqueo, dar un aviso visual e inequívoco de que toca esperar: un sistema de polea que hace que la manilla exterior se introduzca hacia dentro cuando se tira desde dentro.
menéame
Es muy útil!
Hay uno cagando, y otro le abre la puerta del tigre.
El de dentro dice:
-¡Eh!
y el de fuera:
-¡Ah!
Aunque de vez en cuando, un poco de educación y llamar antes de entrar tampoco viene mal.
El pestillo tiene los días contados...juasjuasjuasjuas!!
Desde luego si los bomberos funcionaran como los diseñadores no quedaría ni una casa en pie.
¡¡¡Busquen a un cerrajero de estos!!!.
PD. en homenaje al actor de La Cabina
Tira de color verde o color rojo para indicar el estado de ocupación del servicio.
Otro tipo más que solo sabe quejarse y no ve nada de bueno en las cosas. Pues muy ricamente con people así.
Se estara tirando de los pelos para inventar mas situaciones!
Supongo que estan sencillo como que cuando el pomo este metido, el pestillo este corrido, de manera que es imposible cerrar la puerta con el pomo metido.
Eso estaria bien para hacer bromas, en el caso que haya que empujar la puerta para cerrarla, dejas a alguien adentro y tirar desde fuera. Por lo tanto el pomo desaparece para la persona que se encuentra dentro del servicio.
No compraria este pomo, me quedo con el cierre de toda la vida. Es cuestión de acostumbrarse, que tampoco es para tanto cerrar una puerta.
Otro tipo más que solo sabe quejarse y no ve nada de bueno en las cosas. Pues muy ricamente con people así.
Claro, voy a suicidarme porque soy un amargado que no ve nada bueno, en 5, 4, 3... paso, te daria una alegría y no me da la gana
Ya está, sistema de rayos X con pantallita en la puerta para ver cuánta turba le falta al individuo en su intestino grueso.
Esto me recuerda a una gilipollez que vendían en la teletienda, era un palo con una sujección en un extremo para que sujetes el papel higiénico sin ensuciarte las manos