2130
En ocasiones, en pleno interrogatorio, uno no se da cuenta de que está preguntando auténticas estupideces, más preocupado en encontrar cabos sueltos en las declaraciones del testigo, o bien que el testigo esté tan nervioso que se desvíe del tema. El caso es que esto da lugar a diálogos de besugo tan divertidos como estos, entre abogados y sus testigos.
menéame
Dicho esto, creo por otro lado que ni el 10% de la conversaciones llegaron a producirse en realidad, sino que fueron la excusa perfecta para realizar algún que otro chiste para fastidiar al amigo o conocido de turno que se dedica a la abogacía.
Joder, qué parrafadas me salen antes de acostarme. Debería tomarlo como síntoma de sueño.