Unas simples galletas, y no largas sesiones de tortura, hicieron "cantar" a un presunto miembro de Al Qaeda y lugarteniente de Osama Bin Laden. Según el ex agente del FBI que lo interrogó, el sospechoso es diabético, por lo que se negó a tocar siquiera las galletas con azúcar que le fueron ofrecidas. Para el siguiente interrogatorio, los oficiales estadounidenses le llevaron galletas sin azúcar, y este mínimo gesto de consideración y humanidad bastó para convencerlo de proporcionar información útil sobre el 11-S. Artículo en inglés.
menéame
Lo interesante del caso es que la reciente revelación de esta simple anécdota ha vuelto a poner en entredicho la práctica de la tortura, no sólo en términos morales o éticos, sino incluso en términos de efectividad.
Primero torturan al tipo hasta la extenuación y luego le dan lo que quiere. Puede ser cualquier cosa, a esas alturas la mente esta tan debil que vale con cualquier detalle para hacerlo cooperar.
Por cierto... ¿alguien sabe cuanto tiempo espero este individuo a que le llevaran las dichosas galletas? no es por ser mal pensado pero... ¿dejar sin comer a alguien no es tortura?
Pero viniendo del país que viene, me cuesta bastante. Y no quiero, no quiero dudarlo, quiero pensar que es verdad y que ese señor habló sin ser torturado... pero este país se ha ganado su fama con tenacidad.