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Los imputados son de la promotora y de la constructora de la obra que se hacía en un solar, que hicieron el movimiento de tierra sin la supervisión de un arqueólogo. Durante la excavación, el operario de la pala excavadora encontró tres fosas y dos ataúdes de plomo, aparentemente romanos, con una losa de mármol. Una de las fosas estaba vacía, pero las otras dos contenían sendos sarcófagos de plomo y restos humanos en su interior: uno con un esqueleto muy bien conservado de un adulto y otro, de un niño, datados provisionalmente s.I a s.II dC.
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Y la solución no es complicada y en otros problemas similares podemos ver ejemplos en la UE.
-Si el constructor encuentra algo para todo.
-Avisa al Ayto.
-El Ayto. tiene un plazo razonable para revisar las obras salvo causa de fuerza mayor, digamos un mes.
-Que no va nadie, pues entonces el Ayto. debe indemnizar diariamente a la empresa, o al ciudadano que se está haciendo un cobertizo.
Si no se hace en ese plazo: la obra continúa y severísimas sanciones para las administraciones implicadas que no han actuado.
Esto obligaría a las administraciones a ser organizadas y hacer las cosas, a los interesados (arqueólogos, promotores, etc.) a exigir las actuaciones correspondientes e incluso saltarían los casos a la opinión pública si se acerca la expiración del plazo y no se ha hecho nada.
De esta manera se evitarían muchas actuacines irreparables como la de la noticia.
Así ni pierde la empresa o ciudadano que está llevando a cabo las obras, ni pierde la humanidad por destruir patrimonio debido a la dejadez de unos pocos.
En fin, una lástima, aunque no por esta destrucción de nuestro patrimonio y cultura en concreto, sino por todas aquellas que no saltan a la luz y que ocurren todos los días. Es una ventaja de la crisis del ladrillo, ahora que se ha paralizado todo, que sigan guardadas bajo tierra a la espera de politicos mas competentes.
Simplemente se trata de gente que se ha saltado una ley a la torera para ahorrarse un dinero y que ha tenido que hacer algo todavía más gordo para que no les pillaran en la primera.
Las leyes con respecto a eso varían entre las comunidades autónomas pero, en general, si se va a hacer una obra que implique excavar en una zona donde ya ha habido hallazgos arqueológicos lo mínimo es tener un arqueólogo que controle los movimientos de tierra. En otras ocasiones, antes de autorizar la obra se tienen que hacer un determinado número de catas o sondeos, para comprobar que no hay nada. Si en las catas sale algo importante se puede decidir que hay que excavar en área antes de empezar la obra. Si no sale, suele ser suficiente con el seguimiento mientras se hace la obra.
Lo normal es que este tipo de trabajos lo hagan profesionales independientes, es decir, no suelen depender de una universidad ni tampoco de organismos oficiales. Evidentemente, tienen que presentar los informes a quien sea que controle los temas de patrimonio en esa zona, pero no hay que esperar a que nadie envíe a un arqueólogo, sino que el promotor de la obra es quien tiene que preocuparse de contratarlo.
En cuanto a este hallazgo concreto, hay un problema añadido y tiene que ver con lo que decía antes de "lo evidente". Además de cargarse "lo evidente", probablemente se cargaron muchas otras cosas que había encima de eso, cosas que no eran tan evidentes pero que a lo mejor eran tanto o más importantes que lo que se cargaron. Y las unidades estratigráficas una vez destruidas no se pueden recomponer.