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Tomemos un manojo de electrones que se mueven rápidamente, pongámolos en órbita y golpeémoslos después con las ondas de choque de una tormenta solar. ¿Qué obtenemos? Electrones asesinos. Esta es la sorprendente receta revelada por la misión Cluster de la ESA. Durante las tormentas solares su número crece por lo menos diez veces y que pueden ser desalojados de su ubicación, lo que representa una amenaza para los satélites. Como el nombre sugiere, los electrones asesinos tienen la energía suficiente para penetrar el blindaje de los satélites.
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