La vivienda no subió durante años porque fuéramos cada vez más ricos, sino porque estábamos dispuestos a sacrificar un porcentaje mayor de nuestro sueldo… y los bancos lo consentían: una persona con un sueldo medio que compra una vivienda asequible ha pasado de pagar el 32% de su sueldo (2000) a pagar el 66% (2007).
menéame