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Son aparentemente singulares ya que se comportan de forma contraria a los bienes de consumo, que al incrementar su precio hay menos consumidores dispuestos a gastarse su dinero. El primer comportamiento del bien Giffen fue detectado por Robert Giffen al observar la evolución del precio de la patata y su demanda en los periodos de depresión en Irlanda. El consumo de ésta se incrementó a pesar de que su precio aumentó. Dicho esto parece ser que estamos asistiendo al crecimiento vertiginoso de los bienes Giffen de este siglo: las marcas blancas.
menéame
¿Quien gana siempre?
Para que las marcas blancas sean un bien Giffen:
1 - El bien debe ser inferior. En el caso de las marcas blancas, podría darse, en el caso de los bienes de primera necesidad. En una economía de mercado hay "menos" productos inferiores.
2 - Debe haber una escasez de bienes sustitutivos. Esto no se da en un mercado occidental. Quizás retorciendo un poco el tema, en un entorno único de Mercadona, donde deja de haber otras marcas, podría ser. Pero en la realidad el consumidor siempre puede cambiar de supermercado.
3 - El bien debe representar una parte importante del presupuesto del consumidor. En una economía occidental de mercado, los productos marca blanca no suelen llevarse todo el presupuesto, y si se lo llevan, véase electrodomésticos, no son de primera necesidad.
Vamos a ver: imaginemos una economía de guerra. Con un presupuesto bajo para el consumidor, éste puede consumir bienes inferiores, por ejemplo "aceite de girasol" para freir, y alguno más, difícil de conseguir, pero todavía a nuestro alcance, pongamos "aceite de oliva" para las ensaladas. Si sube el precio de los productos inferiores, deja de tener presupuesto para ese "aceite de oliva", por lo que su renta le permite (o le obliga) a consumir más bienes inferiores como el "aceite de girasol". La demanda del "otro" producto desaparece, pero se incrementa la demanda del producto inferior, que pasa a ser Giffen.
Los bienes Giffen se pueden encontrar contextualizándose en una determinada coyuntura económica y ante unas circunstancias muy concretas. Todo lo demás es amarillismo.