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Tras un fin de semana meditando, he llegado a la conclusión de que tienen razón. No sólo tienen razón, sino que se han quedado cortos. Hay que defender lo común. Pero no sólo la lengua. Todo. La religión, la música, la literatura, el pensamiento, la opción política, la raza, las vestimentas. Porque lo particular nos divide, nos segrega, nos distancia.
menéame
Y además, está escrito y Rokeffeller ya lo dijo en los cincuentas.
Sugiero la lectura de "Armas silenciosas para guerras tranquilas". No es una conspiranoia, ojalá lo fuese.