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Este hombre que veis aquí es Fernando Ramia. Vive en una casa en la playa de Almenara. La casa fue dada en concesión a su abuela en los años treinta y los ingenieros de costas engañaron a sus padres cuando pidieron el cambio de titularidad. Le dijeron que sí que lo harían pero en vez de eso les entregaron una concesión de quince años. La que tenían era indefinida. Ya sabemos que todas se van al garete en el 2018, pero aún no ha llegado esa fecha.
menéame
Imagino que este derecho está limitado, en casos como salvalguardar una costa, o fuerza mayor, delitos, desaucios etc...
Lo que deberían hacer es realojarlos, pero estoy de acuerdo en que un mal menor, como es echar a unas familias, se compensa con un bien mayor, que es devolver las costas a su situación natural.
Ahora, debieran aplicar con más rigor esta ley, no sólo a los pobres como siempre.