1870
En un sótano de Berlín se ubica una pequeña cámara de tortura. El aire en su interior, sellado herméticamente, se compone en un 95% de dióxido de carbono, algo de nitrógeno, y trazas de oxígeno y argón. La presión interna es 170 veces menor que la de la Tierra y el termostato se ha fijado en -45ºC. En otras palabras, dentro de la cámara nos encontramos con las condiciones de una agradable tarde marciana. En este infierno, los científicos han introducido a las criaturas terrestres más duras… y al parecer se las han apañado bastante bien.
menéame