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Cuando hace un tiempo -tras los trajes, el Gürtel y demás corruptelas-, el PP, con Camps a la cabeza, volvió a ganar en la Comunidad Valenciana, mucha gente comenzó a preguntarse si los valencianos tenían algún síndrome raro. Pero en realidad, aquel resultado fue algo que a mí no me extrañó en absoluto, pues si uno lo piensa detenidamente, el grueso de votantes de un partido casi siempre está formado por fanáticos. Personas que, se presente quien se presente como cabeza de lista de su partido, irán siempre a votarle.
menéame
Ejemplo: A ZP y a Cayo Lara les caen palos por todos lados, pero muchos son de gente de izquierdas.
A Rajoy, Camps y compañía, los pueden llevar esposados que siempre habrá quien les aplauda y les jalee.
Y que me perdonen los borregos, por esa comparación.
el clientelismo. En las administraciones locales y autonómicas, muchísima gente sabe que su puesto de trabajo depende de que el alcalde o el presidente siga siendo no sólo del mismo partido, sino que muchas veces la misma persona. Hay muchas leyes que cambiar en este aspecto.
el "antivoto". Mucha gente vota al PP porque es antisocialista. Es decir, no son del PP, pero dado que no quieren que el presidente, alcalde o lo que sea sea del PSOE (y mucho menos de alguna opción de izquierdas) votan al PP a piño fijo, y solo en caso de que sientan que el PP no debe salir, no votan o votan en blanco/nulo (lo mismo ocurre con el PSOE, gente que vota al PSOE porque son antipp, pero por mi experiencia personal creo que son menos en número los votos que recibe el PSOE por esta vía de los que recibe el PP)
la falta de alternativas. El PP, en la mayoría del territorio, centra sobre sus siglas todas las opciones posibles de centro-derecha. En otros países (e incluso dentro de España en varias CCAA) el voto conservador se divide en varias formaciones: democracia cristiana (o cristiana a secas), partidos liberales, partidos conservadores, extrema derecha, nacionalistas/tradicionalistas, etc. En la mayor parte del estado, los votos conservadores van todos al PP, sin la dispersión que tienen por ejemplo formaciones de izquierda.