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Resulta que Emílio Moreno es un bloguero y estudiante de periodismo de Ceará, norte de Brasil. En su bitácora Liberdade Digital, escribió un post en marzo del año pasado sobre una pelea en un colegio católico, entre dos estudiantes. Un troll, aquellos visitantes indeseables, insultó a una monja de la institución, sin dejar ningún nombre ni mail válido. La directora del Colegio Santa Cecilia entabló una demanda por “daños morales” contra Emílio, cuyo gran pecado (nunca mejor dicho) fue no haber borrado el insulto contra la religiosa
menéame
Irse a la francesa de un juicio normalmente hace que fallen en tu contra.
Por cierto, la directora del Colegio Santa Cecilia ¿acaso no será familiar de Ramoncín?
Fdo: Temu, titular y admin de un foro.
Internet es como un periódico, en el aspecto de que es una "comunicación pública".
Lo mismo que nos parece impensable que en El Pais salga un anuncio diciendo "Periquito es un gilipollas", así, sin más, sin nombre ni nadie, nos parecería impensable, así debe ser la red.
La red no debe proteger nuestro anonimático con el pretexto de hacer lo que nos salga de los santos cojones, y no pagar por ello.
Si yo tengo un blog en el que la gente pueda dejar sus comentarios, no dejaré publicado ningún comentario ofensivo sin que el titular deje sus datos.
¿Quieres decirle a ese gilipollas? Muy bien, pero con la cara por delante.
Así que este blogger es doblemente culpable, por no borrar un comentario ofensivo anónimo (que al ser anónimo, no se sabe de quien es, y podría ser el mismo blogger, o no) y por no ir al juicio, que esa es otra.
La monja, tb, ya le vale. Aunque la noticia no aclara si la monja llegó a contactar al bloggero solicitándole el borrado del hilo, y si este se negó amparándose en el "yo no he sido, no es mi responsabilidad, no lo borro, que internet es libre". Sin conocer más datos, no se puede emitir un juicio, y las noticia es, cuando menos, escueta.
Para juzgar, hay que oir todas las partes.