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El francés Emmanuel Petit dedica un capítulo de sus memorias para sacar a la luz todas las desgracias que le acompañaron en su etapa como jugador del Barça: "...Tenía muchas ganas de mandarlo todo a la mierda. Incluso llegué al punto en el que tuve ganas de hacer daño a alguien. En mi garaje me instalé un ‘punching ball’ para librar adrenalina"
menéame
Es como poner, Sevilla, Zaragoza, Madrid...para mi desgracia.
Así lo resume muy bien: “No tuve suerte; me encontraba en el peor periodo del Barça, en un grupo en declive, podrido por los clanes”.
Quizá sobre lo de podrido pero en esencia es eso.
Petit: Hola, ¿venden corazón de ternera?
Carnicera: ¿Corazón de ternera? Puaghh!!!! Tenemos de eso pero en bandejas para comida para perros
Petit: Cara petrificada y horrorizada...silencio y media vuelta.
No sé por qué, pero me cuesta un poco que me dé penita...
Sin comentarios...
Bueno, con uno: Yo cuando cambio de trabajo, pido un 10% más y me conceden un 1 o un 0... (y no cobro 150.000€ al mes ni al año).
Si no le parece bién que le regateen que me los de a mí y yo le doy mi sueldo y que me traten como quieran...
Era defensa central izquierdo, a veces lateral por esa misma banda, reconvertido en medio recuperador por Wenger -el que le dio la oportunidad en el Monaco y el que se lo llevó al Arsenal-.