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Los 1.630 kilómetros del cable de fibra óptica ALBA-1 que conectarán a Cuba y Venezuela por el fondo del mar, están viajando en un barco francés rumbo a la nación sudamericana, junto con tecnología para su tendido y un robot submarino que facilitará el seguimiento de las operaciones. Multiplicará en 3.000 veces la velocidad de transmisión de datos de la que hoy dispone la isla
menéame
Pero, eh, ¡el embargo es mentira!
Otra cosa es que, como trasluce la misma entradilla, quiera negociar con EEUU. Ellos no quieren.
Aunque quizá por eso son su principal proveedor de productos agrícolas, curiosamente. (Si, EEUU es proveedor de alimentos de Cuba).
EEUU no quiere ser amigo de Cuba ni quiere tener buenas relaciones con ellos. Y Cuba mientras tanto negocia con cualquiera a quien pueda pagar, como nosotros mismos. A quienes debe un pastizal del copón, dicho sea de paso.
Porque ese es su principal problema comercial: que no paga. No que EEUU no quiera comerciar con ellos. Hay alguna diferencia.