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¿Cuánto vale lo que no nos cuesta nada? ¿Qué importancia le damos a las cosas que logramos sin ningún esfuerzo? En estos tiempos líquidos en los que si tienes 10 minutos y un ordenador puedes conseguir casi cualquier cosa sin ir a buscarla a ninguna parte, porque basta con pulsar dos teclas para que Internet te ponga en la mano el disco, la noticia o la imagen que estuvieras buscando, parece...
menéame
MONORAIIIIIIIIIL!
Me quedo con esto de Iván Ferreiro:
El músico Iván Ferreiro, en plena promoción de su disco Confesiones de un artista de mierda, lo dice en línea recta: "Es lo de siempre, hay gente que tiene una esponja en el cerebro y gente que lo tiene envuelto en plástico, unos se empapan de todo y a otros les resbala. Muchos confunden tener algo en el disco duro con saber lo que es y luego hay personas que adquieren una cultura impresionante en la Red, encuentran huellas que seguir, artistas en los que profundizar. Unos aprovechan que existe Internet para robar los libros o leerlos abreviados y otros lo usan como un pasadizo a las librerías. Los que tienen cabeza y saben para qué usarla, aprovechan la facilidad de tenerlo todo a un intro de distancia. Los otros apilan cosas y les da igual, porque la montaña cada vez es más alta, pero ellos no cambian de tamaño".
Un tanto quejumbroso el artículo. Sólo contempla el punto de vista del "creador", que a veces es simplemente el pelma que escribió 400 páginas donde no había sustancia sino para 100. ¿Quién no se ha leído libros en diagonal? A cientos. ¿Quién no compró un CD cuando sólo le interesaban 2 cortes? A miles. Internet nos da la opción de borrar la frontera entre el creador y el consumidor. Ahora dialogo con la obra del creador. Me acerco en primera tentativa con el comentario de un forista...quizá tenga interés, quizá lea varios capítulos, quizá entera. Quizá la segunda obra del mismo autor sea más de lo mismo y para seguir su trabajo sobre y baste con un resumen pillado en un blog de confianza. Pero ¡bueno! ¿ustedes creen que un crítico literario lee todo de todas las obras de las que escribe? Calculen ustedes tiempos y longevidad del intelectual. Poco ha cambiado. O quizá sí: que lo que antes era reservado a pocos, ahora lo pueden hacer muchos. Sólo que esos muchos son odiados por pretender lo que era exclusiva de minorías.
en.wikipedia.org/wiki/Aspen_Springs,_California
Considerenlo ustedes. Un (buen) producto cultural es "ElPaís". Surfeo por él, en lectura fragmentaria, mariposeando por sus referencias y sus hipertextos. Me voy a la fuente de la noticia en la agencia, o en la web que se cita. Paso por el youtube para buscar información visual del tema. Retorno...o ya estoy surfeando allá por opiniones de medios alemanes (un decir). Todo eso en 10 minutos. ¿Y dicen que obtengo una información superficial, de picoteo vanal? ¿Quizá sería más profundo leyendo la información sólo en el periódico papel? Bromean ¿verdad?. Aplíquese a la literatura, a la música, a las exposiciones plásticas, al cine por supuesto.....Ahora somos fragmentarios respecto del que emite, pero no como receptores. Ahora somos superficiales respecto del que nos quiere atar un ancla a nuestra autonomía de movimiento. Lo que pocos advierten es que ahora admitimos menos linealidad y nos gusta la información que nos llega en paralelo, de vías diversas en complejidad sofísticada. ¿Es extraño que ello se imponga? Si nuestro cerebro funciona así, en paralelo. Nunca ha sido lineal sino cuando no había remedio (de algún modo había que ordenar un contenido sobre un papel).
(En mi defensa diré que son las 00:42
1. El título tiene algo mal, ojalá no termine en una moda y en unos meses veamos todo el tiempo títulos como: "Si no entras a esta noticia es porque eres gay" o "Si no me la meneas tu gato morirá de cáncer"
2. Concuerdo con que el tono del autor es bastante quejumbroso y realmente uno no lo puede tener todo, si aumentan las fuentes de información significa que hay más contenido disponible para elegir y por el lado malo menos apreciación de CADA COSA por toda la población. Pero siempre habrá alguien que le saque todo el jugo a algo concreto.
Aunque no hay ignorar el hecho de que son tiempos peligrosos, donde estamos ignorando genocidios por mirarle las tetas a la Johanson.
#12, para nada. Justo lo contrario: ahora conocemos genocidios y otras muchas barbaridades gracias a toda esa cantidad de información que fluye por Internet, proveniente de cualquier parte del mundo, por muy remota que sea. Ya no dependemos de lo que unos cuantos periodistas o medios nos quieran contar, porque tenemos todas las versiones y podemos hacer nuestras propias valoraciones de lo que ocurre en cualquier lugar del planeta. Y también ver tetas, si se tercia.
Mi opinión es que, por parte de los intelectuales tradicionales, hay mucho miedo a perder esa exclusividad sobre la cultura que hasta ahora unos pocos han tenido en sus manos.
Proteccionistas y amantes de la propiedad intelectual criticando internet.
Lo siento, tu envío es microblogging.