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En japón existen salones de limpieza de orejas, igual que aquí los hay que hacen la manicura. El cliente se recuesta sobre las rodillas de una bonita muchacha japonesa y ella le saca la cera. Al verse rechazado, un cliente de uno de estos locales entra en cólera.
menéame
Por cierto, es más comprensible cuando te enteras de que allí la pareja suele limpiar las orejas del otro... Porque el bastoncillo es de madera y con punta. Y claro, no esta la cosa para que se te vaya la mano, mirandote al espejo.