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Tras la aparente inocuidad de una manzana, un tomate o un simple vaso de agua puede esconderse una muerte terrible. Y es que, productos que consumimos habitualmente, ingeridos en grandes cantidades o preparados incorrectamente, pueden ser letales para el hombre.
menéame
Luego menciona el síndrome coprínico o alcohólico producido por la ingestión de la seta Coprinus atramentarius (otras setas del género Coprinus también lo producen, pero la antes mencionada es la más frecuentemente nombrada). Y lo hace tildándolo de mortal... Según el libro "Tratado de cuidados críticos y emergencias" de Luis Miguel Torres Morera (editorial Arán), la sintomatología (que aparece desde - minutos tras la ingestión de alcohol y hasta 5 días después del consumo del hongo) tiene estos síntomas: dolor de cabeza, enrojecimiento facial y cervical, gusto metálico, parestesias, hipotensión, nauseas, vómitos, visión borrosa, vértigo y taquicardia. En algunos casos se han descrito la aparición de extrasistolias y fibrilación auricular transitoria. La intensidad de estos síntomas depende directamente de la cantidad de alcohol y setas ingeridos y del tiempo transcurrido desde el consumo de la seta. Los síntomas remiten espontáneamente tras 36 horas y son de escasa gravedad. Vamos, un mal rato, muy mal rato... pero menos grave de lo que podría suponer confundir una Amanita phaloides en su forma juvenil con un champiñón silvestre (y de esto sí que se muere la gente).
En general, salvo la apertura de crisma por coco, todos estos son riesgos mínimos porque hay que consumir ingentes cantidades del alimento para lograr niveles tóxicos. Y es que, siguiendo esa máxima de que todo en exceso es malo, ya estaríamos seguros.