#1 Sí: el que pierde no dice que ha ganado, y se dedica a tirar balones fuera. Y todos, absolutamente todos tienen trapos sucios, la cuestión es quién los tiene más.
#3 Lo que está claro es que enriquecerse social o económicamente a costa de la política es algo cada vez mejor visto. Pero cuando los emperadores iban a Capri a correrse orgías sanguinarias, la gente lo sabía y no por ello dejaba de adorarlos y temerlos. En la naturaleza humana debe estar el servilismo ciego hacia aquellos en quienes delegamos las responsabilidades del gobierno.