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El Gobierno de Esperanza Aguirre ha suspendido la finan-ciación de los tratamientos farmacológicos que ayudan a dejar el tabaco a los denominados fumadores "de alto riesgo" en la Comunidad de Madrid. La iniciativa fue presentada a bombo y platillo a comienzos de 2007 por el entonces consejero de Sanidad, Manuel Lamela, y utilizada como argumento para mostrar la predisposición del Ejecutivo madrileño en la lucha contra el tabaquismo en plena campaña de las comunidades del PP contra la Ley Antitabaco
menéame
¡Ánimo, Espe, el mundo es tuyo!
Lo que me gustaría saber es:
1. ¿Cuánto de lo recaudado con la venta de cigarrillos se destina a financiar investigaciones contra las enfermedades asociadas al tabaco?
2. ¿A qué se destina el dinero de esos impuestos?
3. ¿Cuánto cuestan los fumadores sanitariamente y cuanto se recauda con el impuesto al tabaco? Sumando que el fumador paga sus impuestos (entre ellos se le descuenta para sanidad como a todos) y además paga los impuestos del tabaco ¿Verdaderamente el Estado pierde dinero con los tratamientos que este precise?
4. Teniendo en cuenta que el fumador vive menos que el no fumador ¿No se rentabiliza lo que no cobra de su jubilación por parte del Estado? ¿No encuentra el Estado alguna ventaja en el hecho de que el fumador solo use la sanidad unos pocos años antes de palmarla?
Me gustaría saber las respuestas.
Yo he sido fumador durante años y de los de cajetilla diaria, no es tan difícil dejarlo. Para nada. Sólo hay que echarle un par de huevos y tener ganas. A cualquiera que me viene y me dice que no lo intenta pero no lo consigue siempre lo mismo, que lo que le pasa es que no quiere.
Por esa regla de tres, al primer yonki que lo deje voluntariamente deducimos automáticamente que los demás no se quitan porque realmente no quieren y quitamos las ayudas, la metadona y todo, que se jodan, muy bien.
Enhorabuena a los que lo han conseguido, ánimos y apoyo a los que lo están dejando como #9
Y para los que no quieren o, como yo, no han conseguido aún dejarlos, al menos comprensión y respeto.
Comprensión porque todos somos posibles adictos a algo, mas o menos sano: el trabajo, los videojuegos, las cañas del viernes con los amigos,... Y porque somos los primeros perjudicados por nuestro vicio, en salud y en el bolsillo, y pagamos con creces los gastos que ocasionamos a la Sanidad. Cosa que me parece bien.
Respeto, al menos a los fumadores que procuramos no molestar, respetamos los espacios libres de humo y nos aseguramos antes de encender un cigarro que las personas con las que estamos no les importa que fumemos.