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El número de agresiones de hijos menores a sus padres e incluso abuelos se han doblado en los dos últimos años -de 2.000 denuncias se ha pasado a 4.000-, de las cuales más del 40% corresponden a chicas, ha explicado en una entrevista con la Fiscal de Sala Coordinadora de Menores, Consuelo Madrigal.Este tipo de violencia es uno de los que más preocupa a Consuelo Madrigal, que tomó posesión de su cargo en 2008, pues es uno de los delitos que más está creciendo.
menéame
Si estamos en un mundo en el que si regañas en público a tu propio hijo eres sospechoso de maltrato, en el que si eres maestro y se te ocurre castigar a copiar simplemente unas líneas porque alguien no ha hecho los deberes los padres te demandan por "humillación y vejación", donde si un niño te arrea una patada y se te ocurre regañarle llega la madre hecha un berberisco a decirte que no tienes derecho a dirigirte a su principito, donde un crío monta la pataleta en el súper llamando a su madre "puta de mierda" y ella de inmediato le compra todo lo que quiere "no le vaya a dar un ataque al niño", ¿qué esperamos? Estamos criando (y yo no tengo hijos, pero vamos a meternos todos) tiranos en potencia, que no saben lo que significa la palabra "no". Que están tan acostumbrados a que todos sus caprichos se vean satisfechos en el acto, que son incapaces de comprender lo contrario, y como no les hemos educado en otra cosa, reaccionan con violencia... porque SABEN que desde niños, sólo han tenido que gritar para obtener lo que quieren. Pero no es lo mismo la pataleta de un mico de tres años, que la de uno de dieciséis, lógicamente.
Es muy bonito pensar que se puede hacer todo por las buenas, razonando, negociando, que cuando crezca ya madurará y dejará de chillar, que si hemos traído un hijo al mundo es para hacerlo feliz, no para privarle de nada, sino para darle todo lo que no tuvimos nosotros... pero una persona, necesita que la corrijan, necesita que la eduquen. Y a veces, educar, significa frustrar. Significa decir "no", significa enseñarle que el mundo entero no le pertenece, que las cosas cuestan un esfuerzo, que no puede tener todo lo que pide y que existen unas reglas que tiene que obedecer le gusten o no... y si no las obedece, las consecuencias serán mucho más desagradables. Es triste tener que regañar a un niño pequeño, tener que negarle cosas... pero como decía mi abuelito a mi padre y mis tíos: "la ostia, prefiero pegártela yo, antes de que mañana te la peguen otros".
Como dice el refranero: "cría cuervos, y te sacarán los ojos".
El primer día que un hijo mio me levante la mano, le pego tal ostia que lo dejo tumbado tres días. Y luego le explico el porqué no se debe pegar a los papás. Si lo entiende bien, y sino lo entiende se llevará otra ostia. Al final no lo hará, o bien porque lo entiende, o porque no se quiere llevar mas ostias.
Vamos, eso es lo que se hacía antes y funcionaba a las mil maravillas (madre mía si se me hubiese ocurrido levantarle la mano a mi padre!). Luego comenzó la moda de andar explicando/razonando cosas a chavales, todavía inmaduros por la edad, y como no entienden nada, pues acaban pegando ostias hasta los abuelos.
Y eso pasa en todas las capas de la sociedad. Que los que andaron quemando mendigas en los cajeros eran niños de `papá', de los que seguramente les habrían hablado y tratar de razonar.
Habrá padres responsables de estas vergüenzas pero estoy convencido que son las madres en mayoria.
mmmm... creo que no lo has pensado dos veces. Llegará el día en que tu hijo pueda darte las ostias a ti.
Ni un extremo ni otro. La educación a base de ostias genera más problemas que soluciones.
Razonamiento, límites y figura de autoridad paterna / materna. Si tienes que dar una ostia a tu hijo para que entienda una cosa no lo estás haciendo bien. Pero tampoco tienes que ser un padre-colega porque son términos contradictorios.